miércoles, 19 de diciembre de 2012

EL JARDIN



EL JARDIN



Puede y solo puede que fuese una sensación sin mas. Se planteó si no estaría volviéndose loco. Si no estaría fallándole el coco. Si todas esas emociones no serían fruto de la desazón. Y en el fondo que mas daba ya, a quien podía importarle, solo eran eso, sentimientos, locuras del alma, del corazón puede que incluso de la razón. Tomó entre sus manos la rosa blanca de su jardín de la infancia, aquella que crecía tras la madreselva florecida, a la derecha de la estatuilla mutilada. La miro melancólico, recordando los tiempos en los que había sido su orgullo, su flor preferida, su color. Ahora temeroso la vigilaba, algunos de los pétalos habían sido cruelmente rasgados y sangraban, manchando la nívea flor, volviéndola imperfecta, sucia, triste. Notó como se le llenaba el alma de lagrimas y con dificultad parpadeo varias veces, sus ojos secos ya, hacia años que no lloraban.
Y como estaba loco, decidió teñir los pétalos de su dulce flor de carmín. Sería como las demás. Una rosa común. No volvería a llorar por sus manchas ni por sus desperfectos. Solo seria una rosa roja, como cualquier otra de cualquier otro jardín.
Y mientras teñía sus pétalos con un largo pincel, dudaba si no debería haberla cuidado mas, si no debería haber sido guardián implacable de su blancura inmaculada. Pero que importaba ya, serian locuras del alma, del corazón...


Laura Gil Moreno de Mora Feijoo  

domingo, 4 de noviembre de 2012

Música para leer Yaga

http://www.youtube.com/watch?v=YepXjM0OhSE&list=PL1A2C5415A7EF6788&index=23

Yaga



No se atrevió a levantar la persiana, por si el sol la veía llorar. Miró el cielo a través de la pequeña rendija por la que se colaba un tenue rayo de luz. No sabia bien que hora debía ser. Tampoco le importaba. Se sentía a salvo en la oscuridad de su cuarto. En silencio, intentando sofocar la respiración acelerada del llanto, buscó a tientas una cerilla y encendió un par de velas, iluminando así de manera suave la habitación. Vio su rostro enrojecido en el espejo que reposaba sobre la cómoda, avergonzada desvió la mirada con rapidez. Detestaba esas gotas mojadas con sabor a sal, le recordaban cuan frágil resultaba su emoción frente a la vida, la calidez de su corazón en el invierno del día. Y enfadada se reprocho su falta de fortaleza, su sensiblería, y una vez mas se prometió a si misma no volver a llorar.
Con las palmas de las manos secó las lagrimas que seguían cayendo rebeldes por sus mejillas, recordaba perfectamente la ultima vez que se había hecho aquella promesa, que se había propuesto firmemente no sufrir. Pero parecía no ser demasiado inteligente y se hundía una y otra vez en la esperanza, que fraudulenta se acercaba amorosa, asegurandole tiempos felices que nunca duraban.
Puede que con el tiempo, aquella yaga hiciese callo, puede...
Y entonces podría vivir sin expectativas, sin caer en esperanzas vanas, sin estúpidas ilusiones, solo exprimiendo la confianza que da la firme realidad.

Laura Gil Moreno de Mora Feijoo


Música para leer Puede...

http://www.youtube.com/watch?v=3dM2qCCg6GE&list=PL1A2C5415A7EF6788&index=11

Puede...




A pesar de aquella punzada de dolor continuó sintiendo, pero notó como se ralentizaba su alma y amainaba el corazón. Quizás la felicidad solo sea una ilusión en un desierto, un espejismo que se presenta en un momento de sed y que después hilarante, desaparece irónica, riéndose entre dientes, divertida, observando como miramos consternados como se nos escapa la existencia sin ella.
Puede que sea un ratón, y que nosotros como gatos nos pasemos como en una mala serie cómica, todo nuestro tiempo persiguiendola, sufriendo sus ataques jocosos, para que después en el ultimo momento, cuando parece que la vas a tener entre las manos, se escape sonriente, sabiendo que jamas podrás dar con su paradero.
Es fácil que la Felicidad sea así, como la vida. Una broma burda, de mal gusto, que espera turno para reír en ultimo lugar y justo entonces podamos llegar a sospechar que no entendimos el chiste, que puede que no tenga gracia y que mejor hubiese sido no pretender encontrarla nunca.
Puede que sea mejor vivir sin ella, sin sus desplantes, sin sus idas y venidas, sin sus locuras. Mejor dejar de leer novelas de fantasía y coger las riendas de la cruda realidad que nos azota a diario y que bien mirado, puede que sea mucho mas agradecida que esa loca bailarina que jamás le es fiel a nadie, esa insurrecta y desabrida Felicidad.


Laura Gil Moreno de Mora Feijoo

viernes, 26 de octubre de 2012

Música para leer Héroe

http://www.youtube.com/watch?v=cJC93aehXV4&feature=my_liked_videos&list=LLjx3qaNBAJ3e1nhwxHL7fXQ

Héroe



Alguien dijo alguna vez que los héroes son invencibles.
Pero ella sabía que son fuertes porque luchan, que si no retroceden es porque le hacen frente a sus temores, que cuando notan que flaquean los ánimos y les abandonas las fuerzas, sacan de sus últimos suspiros la energía para seguir adelante, que los héroes no existen, solo personas de corazón férreo, de voluntad solida con ideas firmes que avanzan por la vida dejando sus huellas bien marcadas en el fango del dolor.
Ella lo sabía bien. Hay héroes cansados, que tristes contemplan como el espejo de la cruda realidad les escupe su sucia imagen, desecha por la edad, el desgaste de las penas y las canas del sufrimiento. Es cuando dejan caer la espada que antaño enarbolaron valientes y se arrodillan con el rostro surcado por lagrimas y el corazón roto, marcado por mil cicatrices que ya no sanarán. Puede que entonces, no vean los rostros preocupados de los que les siguen.
Ella lo miraba, desde atrás, atreves del espejo. Lo sabia todo. Lo sabia todo tan bien. Quiso gritarle, pedirle que se levantase. Quería que supiese que no estaba allí solo, que aquellas heridas no habían sido en balde, que estaban allí, justo detrás de el, que no habrían llegado tan lejos sin su fuerza, sin su valentía, sin su tesón. Que el héroe que había dentro de el los había salvado de caer. Habría dado cualquier cosa para que levantase la mirada, los habría visto allí, a sus espaldas, esperándolo.
Ella lo sabia, lo necesitaban, igual que el a ellos. Y no podrían continuar la marcha hasta que aquel héroe tomase de nuevo su arma y junto a los suyos, reanudase el viaje hacia la felicidad.

Laura Gil Moreno de Mora Feijoo


jueves, 11 de octubre de 2012

Música para leer Luz y Oscuridad

http://www.youtube.com/watch?NR=1&feature=endscreen&v=O-CtYXh04Pg

Luz y Oscuridad



Y comenzó a bailar. Aquel amanecer merecía una danza delicada, suave y lenta, que pintase de colores la realidad latente de los durmientes y que despertase la vida ensoñatada y perezosa de quien se sabe moribundo.
Estaba radiante, su felicidad iluminaba cada pensamiento, cada lagrima escondida, toda la melancolía almacenada durante los años de vida de aquel anciano, que solitario, observaba como imponente, la Luz bañaba generosa los campos de trigo y los bosques de robles que silenciosos lo rodeaban.
Cada color hizo gala de su belleza extraordinaria, porque ella estaba allí, dejadolos existir, permitiendolos danzar a su son, aclarándolos con su sonrisa, meciéndolos en su abrazo protector.

Pero nada se puede hacer cuando entra en el paso la otra, la dama de negro que jamas perdona, solitaria, triste señora de la noche, siempre acompañada de astros blancos, que reflejan sus suspiros y anhelos. Se presentó fatidica a la reunión y poco a poco, se incorporó al baile eclipsando al resto de danzarines, porque absorbía los colores, las risas y las canciones, y al ritmo del trágico silencio continuó con sus lentos movimientos , sumiendo al mundo en el sopor de la Oscuridad.

Día tras día bailan el mismo baile, disputándose el reinado de los colores, pero ninguna comprende que no son mas que el reflejo de un mismo ser en un espejo y que será un vals ahora y siempre, para toda la eternidad

Laura Gil Moreno de Mora Feijoo

sábado, 6 de octubre de 2012

Musicca para Perro Verde

http://www.youtube.com/watch?v=ZTK3FCHYrJY&feature=g-vrec

Perro Verde





Se agazapó en aquella negrura que la cobijaba. Siempre lo había creído así, la soledad no es tan mala. Y entonces lentamente aquel gusano que notaba en el estomago se retorció algo mas fuerte de lo normal. Miedo. Desde allí, contemplaba las vidas ajenas, que al compás del blues del tiempo marcaban el paso hacia delante. Puede que acabase asomando aquel maldito gusano, reptaba arriba y abajo en su interior, inquietandola.
Y sintiendo la punzada del dolor, cerro los ojos con fuerza, las lagrimas que intentaba contener dentro de sus parpados le quemaban, pero no iba a permitirse el lujo de llorar. Si era un perro verde, ¿porque no también para eso? Escurriría la humedad de su alma, apretando el corazón en un puño, dejando caer las lagrimas, a ese pozo de soledad y negrura que la envolvía.
A pesar de la tristeza contenida, giró el rostro y con los ojos aun cerrados escucho el maullido de un gato, que tranquilizador resonaba en las tinieblas. El pelaje suave y aterciopelado del animal le rozó el brazo y algo cálido se recostó en su regazo. Casi sin pensar, paso sus dedos por la cabeza del pequeño, que ronroneaba al sentirla cerca. Su lazarillo estaba allí, junto a ella. Cerró los ojos y se quedó dormida. Un perro verde, a la vuelta de la esquina.



Laura Gil Moreno de Mora Feijoo




lunes, 17 de septiembre de 2012

Música para escuchar NANA

http://www.youtube.com/watch?v=E7iJFu2v9x0

NANA



Aquella nana arañaba sus entrañas. Con la mirada fija, frente el gran ventanal de la mansión, observaba como la mañana deshojaba el olmo. El triste coloso arrugado, cobijaba a las frioleras golondrinas, que preparaba su viaje a lugares mas cálidos.
Con delicadeza apoyó la palma de la mano sobre el cristal, el vaho que apareció alrededor le recordó la desconsiderada temperatura del exterior. El otoño había traído el frio demasiado rápido, sin apenas darles tiempo a prepararse. Parpadeando volvió a la realidad, y se recolocó sobre los hombros la manta de su madre. Aun olía a ella. Recordaba perfectamente aquella nana, su voz, sus cálidas manos acariciándole el pelo mientras se esforzaba en susurrarle dulcemente aquella melodía para serenarla y que pudiese descansar. Recordaba su sonrisa, su mirada tranquila, sus cabellos oscuros enmarcando el pálido rostro que la caracterizaba.
Solo recuerdos, porque ella se había ido con las primeras golondrinas, quizás a un lugar mejor. La había dejado sola en aquella inmensa mansión, sin sus dulces caricias, sin sus abrazos protectores, sin sus poemas de Becquer, sin sus hermosas canciones. Y ahora aquella primera mañana de otoño, le parecía demasiado fría e injusta como para poder hacerle frente.
Puede que el poeta tuviese razón, puede que algún día volviese a soñar, puede que la ilusión se asomase con el tiempo a su tierno corazón, pero sabía que esa nana triste no la volvería a arrullar. Y lloró perdida en el vació de su corazón, envuelta en aquella manta que olía a rosas, recordando el firme abrazo de su madre.


Laura Gil Moreno de Mora Feijoo

viernes, 24 de agosto de 2012

Música para Cuentos de Hadas

http://www.youtube.com/watch?v=sWlXPeHed5E&feature=fvwrel

Cuentos de Hadas





Se sentó pensativo sobre la cama. Hacía un tiempo que la vida le sonreía, la mueca de payaso triste lucía ahora animada y feliz. Y quizás fuese aquello lo que originaba cuentos de hadas. Príncipe en una historia de princesas, protagonista de imaginaciones desbocadas, figura perenne en boca ajena.
Se hallaba con el papel principal de una historia inventada con el fin de satisfacer el aburrimiento hambriento y lujurioso que hastiado de una vida de sin razones, inventaba farsas para sobrevivir.

Se recostó sobre el edredón, compadeciendo a todos aquellos pobres fantasiosos. Cuan míseras debían de ser sus vidas para perder sus segundos de existencia mintiendo e inventando falacias sobre otros.
Y sobre todas estas infortunadas carencias de valor vital se añadía la cobardía, pues eran historias ocultas, cuentos encubiertos, mentiras susurradas de aquel que se sabe embustero y teme ser desenmascarado. Una lagrima por la sordidez humana.

Volvió su rostro al espejo, vio brillar aquella luz en sus ojos, esa estrella seguía luciendo en su alma. El sol le sonreía. Y se olvidó de los cuentos, se olvidó de las farsas, relegó en el olvido a todos aquellos que, dañinos, habían pretendido herirle contando cuentos extraños, pues aquella noche la luna le había besado.


Laura Gil Moreno de Mora Feijoo

martes, 21 de agosto de 2012

Música para leer IrrEAL

http://www.youtube.com/watch?v=WTlWQSeSN3M&list=HL1345571582&feature=mh_lolz

IrrEAL



Miraba el cielo triste, prisionera de lo que podría haber sido y nunca fue, del quizás, del ayer y del mañana, de un presente escurridizo que aterrorizado escapaba del sufrimiento. Con aquellos firmes y largos dedos de una pianista que jamás toco una nota, acarició la oxidada barandilla del balcón que asomaba curioso frente al mar. El pequeño que nunca tuvo, jugaba travieso a su lado, levantando una torre de posibilidades fallidas. Las olas silenciosas, murmuraban presas del odio. Cobarde. El velero continuaba allí, frente a la casa azul. Luciendo sus blancas velas, se mecía en el mar, esperándola, deseando sentirla cerca, oler su dulce perfume, viajar junto a ella.

Sobrecogida giró la mirada, oscuras, las escaleras de caracol bajaban a la segunda planta, donde en su estudio se acumulaban todos aquellos cuentos que jamas publicaría. Estanterías de libros ilustrados, adornaban las paredes, añorando sus manos, recordando el suave roce de sus dedos, el cálido aliento de su boca al suspirar envidiando las aventuras de aquel joven guerrero al que nunca podría acompañar. Algo más a la izquierda, el salón, donde un gran aparato de música presidia la estancia. Abandonado repetía triste una suave melodía. Ella ya no la escuchaba, no bailaba descalza sobre la alfombra, no se dejaba caer en el sofá para soñar despierta con castillos de arena.
Continuaba de pie, el viento azotaba furioso aquel rostro porcelanoso, que inexpresivo dejaba vagar la mirada en el horizonte. Quieta, deseando fundirse con la tierra, deseó su muerte tras resultar derrotada en su batalla con la vida. Observó como la soledad se mofaba desde la playa. La veía pasear riendo entre dientes cada atardecer, atormentándola, recordándole que ya no estaban allí, que no volverían.
Y permitió caer una lagrima, un día mas, una tarde y otra, dejando escapar algo que pudo ser y no fue, dejando marchar su felicidad en el velero de la orilla, quedándose quieta aguardando la muerte, que esperaba ver aparecer un día por el horizonte del mar.


Laura Gil Moreno de Mora Feijoo




martes, 24 de julio de 2012

Música para leer ROJO

http://www.youtube.com/watch?v=ZJPUu1wev3o&feature=my_liked_videos&list=LLjx3qaNBAJ3e1nhwxHL7fXQ

ROJO


Quería escribir un cuento, una historia de hadas y mariposas, quería hablar de belleza y fantasía, de inocencia e ilusión. Tomó su pluma con delicadeza y al son de aquella canción, sin apenas darse cuenta rasgó el papel, rompiendo el silencio del miedo con la verdad. Y no hubo cuento de hadas, tampoco mariposas, perdió la inocencia y la ilusión. Con tinta roja dibujó la sangre que valía un par de diamantes en África, señaló el precio de unas cuantas vidas y como el ser humano continua comiendo carne de su propia especie para subsistir cómodamente.

Tuvo que dejar la pluma un momento, se le había revuelto el estomago, y apenas podía contenerse. Era una caníbal mas de aquel grupo de individuos carnívoros que expectantes arrasaban a su paso, viviendo al máximo, sin poner resistencia a aquella barbarie. El sabor a sangre le llenaba la boca.
Sus manos, manchadas de rojo, la marearon, era responsable de aquellas muertes, era culpable del genocidio humano, porque vivía de el, porque su bien estar se cimentaba en cadáveres de hombres, mujeres y niños, que con muecas desorbitadas miraban a la muerte absurda que se los llevaba, preguntándose porque.

De nuevo con la punta de su negra pluma, enumeró las mentiras que movían el mundo. Comentó los asesinatos que habían provocado morbo en las noticias, alumbrando exclamaciones hipócritas de falsa preocupación. Dibujo lagrimas negras, de pegajoso alquitrán que inexorable, devoraba la Tierra, los ojos inocentes de un niño pobre, que jamas podría crecer. Un corazón de arcilla quebrado, roto, aplastado por la realidad, el suyo propio.


Laura Gil Moreno de Mora Feijoo

domingo, 15 de julio de 2012

Música para escuchar COLONIA

http://www.youtube.com/watch?v=k-JjDpyJ5a8

COLONIA



Barrió con sus ojos la calle. El cielo nublado pintaba de gris las casas y la vida parecía bailar a otro son cuando la lluvia de octubre limpiaba la ciudad. Y entonces cayó en la cuenta, de que puede que se le escapase la vida sin decidirse. Dejandola pasar de largo, sobreviviendola, como un soldado de las largas noche de insomnio, como un atrincherado de los días de incertidumbre.

Evocó las tardes de esperanza, cuando siendo niño contemplaba las nubes meciéndose en un columpio, soñando que quizás con un impulso mayor, podría llegar a rozarlas con la punta de los dedos.

Recordó que se había prometido mil cosas, que se había impuesto cien principios, que de joven pretendía ser soldado idealista de la vida, pero había sucumbido a la amoralidad de la mente colmenera que regia la sociedad, adormeciendo la suya propia y dejándose llevar en un cómodo vaivén de sin sentidos.

Puede que dejase escapar una lagrima. Ya no se arriesgaba con un beso, ya no gritaba el nombre de su amor al viento, ya no soñaba con un futuro mejor, atemorizado 'rezaba' por un mañana llevadero que no trajese consigo algún horror más por el que llorar.

Con el alma cansada tiró su corbata a la basura y salió a la calle con una bolsa de canicas, estaba decidido a cambiar el mundo.

Laura Gil Moreno de Mora Feijoo

martes, 10 de julio de 2012

Música para leer TÍTERE

http://www.youtube.com/watchv=lhWNNSmtfKw&list=LLjx3qaNBAJ3e1nhwxHL7fXQ&feature=mh_lolz

TÍTERE




Lentamente despertó de aquel sopor. Notó que sus miembros se movían sin que ella pudiese controlarlos y aquello la desconcertó todavía mas cuando unos sonoros aplausos, de manera estruendosa, hicieron retumbar sus entrañas.
Cuando por fin pudo abrir los ojos, observó que tenia sujetos por firmes cordeles manos y pies. Presa del pánico, estudió detenidamente el punto de sutura que sobre la piel enganchaba su cuerpo a lo que parecían unas varillas de madera. Anonadada se percato de que se encontraba gesticulando sobre un escenario. El publico, que aplaudía monocorde, también presentaba puntos de sutura en los miembros que unían sus cuerpos a unas varillas que parecían perderse en la oscuridad del techo en el que alguien siniestro los manejaba a su antojo.
Actuó durante un rato, reparando en que cada movimiento suyo o de cualquier otra marioneta allí presentes, estaba controlada, estudiada. A un lado del escenario había un pequeño espejo. Miro de lejos su reflejo, el espectáculo era dantesco. Lucía una caracterización de mimo, y en la nariz una enorme bola roja, como si de un payaso se tratase.
Luchó con todas sus fuerzas, no quería ser parte de aquello, no quería ser otra actriz en aquel enrome teatro de la vida. Otro payaso que sin pretenderlo, hacia las gracias de un bufón en las cortes de unos cuantos poderosos desconocidos. Las cuerdas se rompieron y el sorprendido titiritero entre las sombras que lo amparaban, la miro expectante. Ella sin fuerza ninguna, pues había perdido el aval y la ayuda del Gran Comediante, quedo desmadejada sobre el escenario. Apenas podía moverse y por supuesto, ya no pertenecía a la sociedad de marionetas, que felices, continuaban con aquel infame circo. Un par de ellas, la apartaron elegantemente de en medio, para continuar la función.
Comprendió que, o se resignaba a obediente vivir bajo los hilos de sus varillas o la vida que quedaba era poco mas o menos una muerte larga y tediosa, ausente de posibilades o esperanzas, aunque puede que en el fondo comparable a existir como una pobre y absurda marioneta.

Laura Gil Moreno de Mora Feijoo



miércoles, 4 de julio de 2012

Música para leer LOCURAS

http://www.youtube.com/watch?v=exJtpW4g86o&feature=relmfu

LOCURAS


A pesar de todo. A pesar de los malos momentos, se animó a seguir viviendo. Llenó una copa de cava malo y brindo con el miedo a equivocarse, con una media sonrisa en la boca y un brillo especial en la mirada. Cogió su chupa de cuero, sus gafas de sol sin cristales, y descalzo y sin camisa, salió de casa para nunca regresar. Le cubría el rostro un ligero acné juvenil y el primer vello facial.

Tenía pensando encontrar una estrella. Una de esas buenas, que caen del cielo por las noches. Quería casarse con ella, e irse lejos para siempre. Mientras la buscaba fue llenando su bolsa de dientes de león. Una estrella requiere un ramo de las flores mas especiales que existan, pero no hay nada mejor que los dientes de león, porque al soplar con fuerza van donde quiera que los lleve el viento, libres. Recogió un par de hojas rojas, otoñales, para demostrar que las ideas vienen y van, florecen y después perecen, como las hojas caducas. También fue a buscar un par de piedras con forma y peso adecuados, porque en la vida existen un par o tres de principios que se mantienen estables, firmes como rocas. ¿Que sería de la vida sin ellos? Nos caracterizan y nos dan nombre y personalidad.
Cuando quiso darse cuenta solo le faltaba encontrar una alianza adecuada para entregarle a la estrella. Y dubitativo se sentó en la hierba, mirando al cielo, observando el infinito que rodea la tierra. Cuando estaba sumido en sus cavilaciones, impresionado al contemplar el todo que se abría ante sus ojos, cayendo en la cuenta de lo diminuto que es el hombre y lo engrandecido que se tiene a si mismo, una lombriz se enrollo en su dedo.
Emocionado decidió que no había nada mejor que lo mas insignificante y humilde de la tierra para entregarle como alianza a la Estrella, porque son las cosas pequeñas las que nos llenan la vida de felicidad y alegría.
Se le habían cubierto las sienes de canas y el rostro de arrugas. El viaje estaba tocando a su fin, aquella noche llovieron sobre la tierra estrellas fugaces.
Nadie lo volvió a ver, pero si encontraron a los pocos días, una bolsa llena de dientes de león, unas hojas rojas y un par de piedras.


Laura Gil Moreno de Mora Feijoo

martes, 3 de julio de 2012

Música para leer ESTÚPIDA

http://www.youtube.com/watch?v=3dM2qCCg6GE&feature=bf_prev&list=LLjx3qaNBAJ3e1nhwxHL7fXQ

ESTÚPIDA



Acarició suavemente los listones de madera del banco. Volvía de nuevo al punto de partida, sentada en aquel parque donde esperan los ilusos, los que creen que las cosas un día cambiaran. Sacó un diario negro de su ajada gabardina, y arrancó un par de hojas. Las había escrito con ilusión, con esperanza. Pero no recordaba que el punto final siempre acababa allí, bajo el roble, en un triste otoño caduco, dejando que miles de papeles rotos flotaran en el viento, a la deriva. Dejo extraviada al frente la mirada, ahora mil recuerdos amargos le inundaban el paladar de hiel. Había llorado demasiado por aquellas ahora perdidas esperanzas, que volverían para recordarle cuan estúpida podía llegar a ser, ilusa.

Se retorció los dedos, quizás quisiese sin saberlo castigarse, imponerse una pena por su simpleza, por su falta de coherencia, por prometerse una y otra vez salvar aquellos amargos escollos que la sepultaban. Suspiró, de nada valía lamentarse, y aunque hace unos años hubiese llorado amargamente por el dolor que supone la desabrida realidad, solo suspiró y pensó para si misma:
  • 'La próxima vez, seguro que duele menos'
  • 'Seguro......'- se repitió, apaciguando su congoja.
Guardó su estropeado y negro diario. Volvería a escribir palabras de ilusión en él, pero de nuevo las arrancaría, y se sentaría en el banco de los estúpidos a recordar que no vale la pena esperar.
Con un pinchazo de dolor en su destartalado librillo oscuro, se levantó del banco, y con una mano en el pecho y la otra en un bolsillo, echó a caminar parque arriba.


Laura Gil Moreno de Mora Feijoo

domingo, 1 de julio de 2012

Música para leer PIES DESCALZOS

http://www.youtube.com/watch?v=ruP672bL8eA&feature=BFa&list=LLjx3qaNBAJ3e1nhwxHL7fXQ

PIES DESCALZOS



Pisó cuidadosamente los escombros con sus pies descalzos. Le costó mantener el equilibrio, pero aun y así continuo hacia delante, con el semblante cubierto por una mascara de terror. Era el día de su aniversario. Nueve años no era demasiada edad, pero se creía ya todo un hombre, y antes de la fiesta que le tenían preparada sus padres, había ido a jugar con unos amigos.

El bosque de las afueras era un buen lugar para las escondidas, y allí se entretuvo durante horas, hasta que un gran estruendo le hizo salir de su escondrijo. Con dificultad escapó de entre las raíces del gran tronco bajo el que se había ocultado. El corazón comenzó a latirle rápido y con fuerza. La mitad los arboles ardían en llamas y muchos, los mas débiles quizás, habían sido arrancados de forma brutal desde la raíz.

En una desenfrenada carrera, tras vocear sin éxito ni respuesta los nombres de sus amigos, corrió hacia su hogar, seguro de que todo estaría en orden. Con cada zancada notaba como se le dificultaba la respiración, a su alrededor solo veía desolación.

No podía ser cierto, no lograba creer que fuese real. Su hogar, su cueva, su mejor escondite, no era mas que un montón de escombros. Pisó con cuidado, temía que alguien pudiese estar muriendo bajo aquellas piedras. Desesperado y totalmente desconcertado avanzó hacia el centro de lo que quedaba de su casa. Se sentó abrazándose las rodillas y hundió su rostro en ellas, cantando en voz baja una nana, aquella que tanto le gustaba que le susurrase su madre antes de caer dormido por las noches.
Se sumió en un desconcertado silencio en cuanto sintió la lluvia sobre su piel, observó atónito que era oscura, de color negro, como si el cielo se vistiese de luto en su fúnebre cumpleaños.

Las fuerzas militares lo recogieron tras varias horas. Lo encontraron cantando una nana, con la mirada perdida, cubierto de hollín.
Jamás pudo comprender porque hay monstruos juzgados y sentenciados y otros vitoreados por las masas. No podía creer que los asesinatos cometidos en nombre de ´la justicia y el honor´ le hubiesen arrebatado la infancia y la felicidad, no entendía que los 'buenos' hubiesen matado a su familia.
Pasados varios años, pensó que la vida le brindaba otra oportunidad. Su pequeño jugaba con el a las escondidas, en el parque, cerca de casa. Pero, la felicidad no duró, aquella lluvia negra radioactiva, que lo había cubierto aquel fatídico día, reapareció, llevándose a su pequeño. El terrible diagnostico: Leucemia.
Pero los vencedores escriben la historia y no fueron juzgados por los crímenes cometidos. Aquellas muertes solo fueron daños colaterales de la guerra...


Laura Gil Moreno de Mora Feijoo

jueves, 28 de junio de 2012

Música para leer BURBUJAS EN LA NOCHE

http://www.youtube.com/watch?v=_9SUKTdTv7Y&feature=my_liked_videos&list=LLjx3qaNBAJ3e1nhwxHL7fXQ

BURBUJAS EN LA NOCHE




    Era una noche como otra cualquiera, extrajo su larga varilla de plata. Brillaba con el reflejo de la luna, creando extraños efectos de luz. Con ojos rutilantes y una sonrisa escondida entres sus blancas barbas, se inclinó sobre el pequeño durmiente. Arremangandose la brillante túnica, arrulló la noche con un suave murmullo de seda crujiente. Sobre los cabellos dorados del infante, realizó un suave toque con su plateado instrumento y junto al extremo de la varilla salió una masa transparente de tonos nacarados que comenzó a tomar forma en el preciso instante en el que, con una suave melodía, soplaba desde el otro lado del extremo del bastón. Una burbuja de tonos deslumbrantes cayó lenta sobre el niño, fundiéndose sobre su tez y provocandole una ligera sonrisa, que iluminó una milesima de segundo la noche.
    Un sueño mas, otra ilusión burbujeante en el corazón de un mortal, insuflada en el alma por el Soñador, que vagaba entre las esperanzas escondidas, y las hacia latir durante el crespusculo.

    Nunca hubiese imaginado que un día, aquellas burbujas perderían los colores, que los hombres perderían sus ilusiones, y que él, dejaría sus paseos nocturnos llenos de luz, sumiéndose en la mas profunda oscuridad de la desesperación.

    El Soñador, cabizbajo, quedo hundido en un triste sopor, con su ennegrecida varilla sobre las rodillas. Abatido, recordaba cada uno de los bellos sueños que había soplado, cada una de las esferas, que obedientes habían hecho volar a los mortales sobre parajes desconocidos. Pero de aquel empobrecido instrumento solo salían burbujas negras que dejaban indiferente al hombre, como si este hubiese perdido la capacidad de soñar.

    Una risa cruel, hizo resonar la inmensa negrura que lo envolvía. Un hombre de traje negro, corbata negra, camisa blanca y tez aun mas blanca, se acercó. Se apoyaba, aunque parecía no necesitarlo,
    sobre un elegante bastón, y en la cabeza lucia un austero sobrero.

    Aunque las carcajadas habían cesado, no dejo de lucir una escalofriante sonrisa en su torcida boca, mientras con paso lento se aproximaba al entristecido Soñador.

    Al tenerlo cerca, lo reconoció. Era Realidad. Con una mano huesuda y pálida, sujetó el hombro abatido del anciano y sonriente inclino triunfal la cabeza.

    - ' Siempre lo he pensando, los sueños son para los ilusos y fracasados'
          Y dando media vuelta, se alejo presuroso, era un hombre ocupado.

    Pasaron varias noches sin sueños en las calles, solo la cruda realidad inundaba el planeta. Y ocurrió que hombres, mujeres y niños dejaron de tener ganas de vivir, pues ya no quedaban sueños por los que luchar. La realidad fue enturbiandose y en poco tiempo, paso de estar viva y robusta a enferma y moribunda.
    Arrastrándose, un hombre de traje negro, camisa blanca y tez aun mas blanca, ahora ya sin sombrero ni corbata, y la cara cruzada de heridas y cicatrices, se acercó de nuevo al Soñador, que continuaba inmóvil, con su varilla negra en las rodillas y con la certeza en el alma de que Realidad no dejaría soñar al mundo.
    Pero sin ilusiones no hay futuro, porque son las que mueven el corazón del hombre. Así que de nuevo, y con la ayuda de una Realidad resignada, Soñador, volvía a vagar con un bastón plateado soplando sueños a los mortales, para que burbujeantes iluminasen la noche, aunque solo fuese por una milésima de segundo.

lunes, 28 de mayo de 2012

Música para leer CÁSCARAS EN LOS BOLSILLOS

https://www.youtube.com/watch?v=lO-lJ3V4NyU&feature=related

CÁSCARAS EN LOS BOLSILLOS





Buscó en sus bolsillos, ansiaba encontrar algo mas. Pero estuvo un buen rato registrando sus profundos pantalones. No había otra cosa, sino cascaras de acontecimientos vividos, de egoísmos acontecidos, de premios, de títulos universitarios, de trabajo, de fiestas de vecinos, coches, casas... Abatido se sentó en aquella blanca y fría cama de hospital. Observó como angustiada su esposa, en un gesto de sufrimiento, con ambas manos se tapaba el rostro, mientras surcos de descaradas lagrimas, aparecían entre sus dedos. Un par de enfermeras y un medico, intentaban resucitar el cuerpo sin vida de un anciano, que solo llevaba cascaras en los bolsillos.

Sin el menor atisbo de tristeza por su propia muerte, espero expectante, hasta que los sanitarios dejaron de reanimarlo. Cabizbajos, le susurraron a la mujer, que se dejó caer en el sofá, y se abandono en un llanto desconsolado.

Pesaroso la contemplo, la vio llorar durante horas, intentando comprender como podía amarlo. Como era posible que ella, una persona generosa y dulce, hubiese pasado la vida junto a el, un malhumorado minero, que se dedicaba a rezongar por cualquier tontería.

Ella, con sus ultimas fuerzas se acerco al cuerpo sin vida que reposaba en la cama. Con manos temblorosas aferro una de las manos de el, y sin dejar de sollozar le explicó:

  • Cuando te conocí, no existía la luz para mi. El pesimismo me sofocaba, y todo me podía en la vida. Pero apareciste con un brillo en la mirada que me cambió, porque iluminabas mi camino y me hacías ser fuerte para los dos. Ahora que no estas, no se que voy ha hacer sin ti.

Y con el rostro empapado por las lagrimas, le dio un ultimo beso. Hundido por la melancolía y el peso de la tristeza, volvió a buscar en sus pantalones, y entonces sintió algo suave al tacto. Al mirarlo, vio aquel ultimo beso. Esa caricia que resumía su amor, su vida juntos.
Y entonces sintió que ya podía marcharse, aquello lo valía todo.
  • Solo cascaras.... hubiese sido triste- pensó - Te quiero amor, gracias.
    Y con ese ultimo pensamiento, se marchó, aferrando entre sus dedos, un beso.

viernes, 25 de mayo de 2012

Música para leer MIEDO

http://www.youtube.com/watch?v=xI5HmmizYwY&feature=related

MIEDO



Con sus delicadas manos, se vistió con la cota de malla sobre la que iba su armadura. La mirada perdida en el infinito, se preparaba para la batalla. Recogió su larga melena en un moño alto, y después del peto, se puso el yelmo. Con sorprendente agilidad para el peso que debía soportar a causa del metal, enfundó su espada, larga y ancha, sobria, sin inscripciones ni florituras, como debía ser el arma de una guerrera, una espada digna que sesgaba vidas humanas, que no se enorgullecía ni avergonzaba de ello.
Con la cabeza alta, salió al patio interior, donde un mozo la aguardaba con su precioso caballo, su compañero. Orez, vigoroso, la esperaba impaciente, sabia que la batalla era inminente, y no reprimía los nervios. Con dificultad y ayuda del mozo de cuadras, Arual subió al corcel, y con el corazón a la carrera, comenzó la marcha, sola, sin mas batallón que sus ideas ni mas ejercito que sus principios.

Cabalgó por las áridas tierras del desierto, Orez sabia a donde se dirigían, y galopaba furioso hacia allí. Al atardecer llegaron a una formación rocosa, inmensa se erigía, reina y señora del arenal. Tenebrosa ofrecía un pórtico, invitando a los más osados a entrar.

Dejando fuera a su montura, con paso decidido, se adentró en las tinieblas de aquel castillo de arenisca. Con una mano en la empuñadura, esperaba alerta cualquier ataque desde la penumbra.
Las paredes de la amplia estancia que precedía al corto pasillo de la entrada, estaban iluminadas por antorchas, que desprendían una luz tenue y temblorosa.

Dirigió la mirada al fondo de la habitación, y allí, en un rincón, acurrucada, se encontraba la maldad, sus temores, el miedo en esencia. El monstruo alzó la cabeza, y con una mueca desfigurada comenzó a reírse. Consternada, avanzó, desenfundando la espada. Aquel monstruo atormentaba su vida, sus sueños, y le daría muerte para recuperar su libertad.

Con un salto, la oscura figura se situó delante de ella, y con un sonoro chasquido, Arual se encontró con una guerrera apocada y asustada, con su mismo rostro, que no tenia valor para enfrentarse a la vida y que erraba en sus decisiones.
El monstruo jugó con sus miedos durante horas, hasta que, agotada se arrodilló en el suelo, apuntando con su espada a su propio abdomen. Con la mirada triste, clavó la punta del arma, en sus carnes. La retorcida figura dejo de bailar, para regodearse en su triunfo, pero Arual con un movimiento rápido y doloroso, extrajo la espada de su cuerpo y la hundió donde debería de haber tenido el corazón aquella bestia inmunda, que tanto dolor le había causado durante toda su vida.

Libre por fin, a lomos de Orez, se dirigió de nuevo a su hogar, para poder seguir con sus batallas, pero ahora ya sin ese miedo que tantas veces le había atenazado la garganta y afligido el corazón.


Laura Gil Moreno de Mora Feijoo

miércoles, 23 de mayo de 2012

Música para leer Aventurero

http://www.youtube.com/watch?v=RVyvtczlKEM&feature=related

AVENTURERO



Nacía en lo alto de una gran montaña, se le helaba el alma con el frió de las mañanas. La escarcha pintaba de blanco el paisaje, helada confería un toque impersonal al bosque.
Tímido, aparecía de entre unas rocas, gélido, puro y transparente, caía hasta el suelo, corriendo hacia delante para callejear vigoroso el camino. Asombrado murmuraba en sus andanzas, mientras contemplaba la belleza de los arboles, de las flores, de las elevadas montañas, los encumbrados picos y las suaves colinas.
Divertido, se entretenía haciendo girar las aspas de un viejo molino. Continuaba su viaje entre una plantación de altos chopos, un sinfín de cañas, un campo verde de trigo, un millón de margaritas.
Se sentía importante, único. Entre sus carnes llevaba la vida, y se creía indispensable para los demás. Con la cabeza alta y el orgullo tocando el cielo, bailaba alegre, pensando que aquello no tenia fin, que jamas acabaría, que daría la vuelta al mundo y podría de nuevo comenzar.
Un olor a salitre, detuvo su frenesí. Era una fragancia desconocida, diferente a todo lo que había percibido hasta entonces. Incrédulo, vio como se acercaba su final, sus dulces aguas, su transparente vida y su camino, desembocaban en el ancho mar. Y así, cedió su pureza y su bello nombre a la inmensidad, quedando toda su majestuosidad en un triste delta, una mustia lapida, lúgubre despedida de un coloso al morir.

Laura Gil Moreno de Mora Feijoo

lunes, 21 de mayo de 2012

Música para TIEMPOS DIFÍCILES

http://www.youtube.com/watch?v=YepXjM0OhSE&feature=related

TIEMPOS DIFÍCILES


Tocaba desidioso un organillo, sentado en la calle de una gran ciudad. Los pantalones húmedos de varios días le congelaban la piel y le producían cierto escozor. Avergonzado no se atrevía a mirar a los transeúntes ,que ocupados, pasaban por delante. Mantenía sus ojos oscuros en las teclas que pulsaba, marcando así bellas melodías. No hacía demasiado, también él había caminado rápido por alguna calle transitada, obviando a los sucios mendigos que suplicaban cualquier limosna.
Trabajaba en un bufete de abogados, con sus trajes elegantes, las comidas de empresa, un sueldo digno que le permitía darle una buena vida a su familia. Pero todo terminó, el bufete, el sueldo, la casa, la familia.... Al quedarse sin blanca, las discusiones se hicieron insoportables y su esposa le abandonó, marchándose con sus tres pequeños.
Solo, con su organillo, deambulaba sin techo, por aquella gran ciudad, creyendo que cualquiera podría ponerse en su situación y socorrerle. Pero miles de rostros se giraban resignados al verlo tocar, al escuchar sus tristes canciones.
Una noche, dejo olvidado su viejo instrumento en un cubo de basura, aquel regalo de la infancia, no le servía para sobrevivir. Caminó sin rumbo días enteros, con el rostro surcado por las ácidas lagrimas, que corroen la piel y el corazón.
Delante de un café paró a tomar aliento, desesperando, buscando la forma de vencer al monstruo que le atenazaba los ánimos y que luchaba por hundirlo en la amargura. A través del cristal del bar, podía observar a la gente tomar un delicioso desayuno, con una taza de café caliente. Se fijó, consternado, en una hermosa mujer, de tirabuzones dorados, y tres niños, que reían los chistes de un hombre apuesto y entrajetado.
Igual que se rompe un vaso al caer, su corazón quedó fragmentado en mil pedazos, astillados y cortantes, que le desangraban lentamente, mientras con avidez observaba la escena, deseando con cada fibra de su ser, haber sido aquel hombre.
Piensan que murió de frió, otros de hambre, quizás de algún problema cardíaco, pero nadie sabe que lo mató una mujer de aspecto dulce y tirabuzones dorados y tres niños risueños.

Laura Gil Moreno de Mora Feijoo

Música para LA CALA

http://www.youtube.com/watch?v=IL5z-o4zsfE

LA CALA



Se asomó por la ventana, el sol iluminaba, agresivo, el palmeral. La orilla susurraba palabras de amor, mientras las aguas acariciaban suave y dulcemente la arena blanca. Un cangrejo perdido caminaba sin rumbo entre las rocas, temiendo su inminente final. El olor a salitre y agua que hacia llegar la brisa marina, le abrió los pulmones y con una túnica blanca, caminó lenta hacia la cala.

Dejando las sandalias a un lado, hundió los pies en la arena caliente , y un escalofrió le recorrió el cuerpo. Se agachó y con una mano, intento hacerse con un puñado de esas partículas deslumbrantes, pero al abrir la palma, se escurrieron entre sus ancianos dedos, al igual que se le iba la vida, al igual que todo iba y venia, y por fin, se perdía.

Inexpresiva, desvió la mirada hacia la orilla, y sintió aquellas tardes de verano, aquellos castillos eternos, aquellos paseos en barca, los cálidos besos de amor verdadero, las pieles tersas y morenas al sol. Y supo que no volverían, sintió que una tristeza profunda y pesarosa le mordía las entrañas, al mismo tiempo que una paz intensa y satisfactoria inundaba su corazón. Aquella cala, esa playa de arena blanca, la había visto crecer, reír, llorar, enamorarse, había conocido a sus hijos, y los había visto jugar. Testigo silencioso de su vida, ahora la miraba afligido, sombra de lo que un día fue, de figura encorvada, con piel arrugada y ojos apesadumbrados que temblaban bajo el yugo de la realidad.

Cantando una nana caminó hacia el agua, y antes de que esta le pudiese lamer los pies, se sentó sobre la toalla, recostándose, dejando que el sol la bañase por completo, y estirando las piernas sintió el frescor del mar.

Pauso su respiración, quería descansar, le pesaba la edad, la vida, los acontecimientos, las lagrimas derramadas, las alegrías y los pesares, todo poco a poco había agotado su valiente corazón.
Lentamente, cayó en un sueño profundo, del que ya jamas despertó. Y libre por fin, pudo correr entre las olas, con sus cabellos castaños de nuevo, los ojos llenos de paz y una nana en el alma.

Laura Gil Moreno de Mora Feijoo

domingo, 20 de mayo de 2012

Musica para leer LAGOS DE PLATA

A pesar de que es una canción con letra, es una maravilla!!!  http://www.youtube.com/watch?v=NrkroF1rydo

LAGOS DE PLATA



Miró sobrecogido el lugar. Grandes lagunas vacías conferían al paisaje un toque lúgubre y gris. Recordó triste como gota a gota las lagrimas del país de los llantos habían desaparecido. Los lagos de plata, que antes hermosos y brillantes reflejaban la eterna noche estrellada de aquel lugar, ahora aparecían vacíos y muertos.
Él había sido el guardián de las lagrimas durante toda su vida, como sus antepasados lo fueron también. Con su armadura blanca, vigilaba el paraje, rodeando los hermosos estanques, cuidando que toda las lagrimas fuesen al corazón adecuado, regando así los campos de las alegrías.
Se sentó en el suelo rocoso, abatido, destrozado. Con un escalofrió revivió como el monstruo de la indiferencia había parado cerca, y al oler las deliciosas lagrimas se aproximó desganado a beber de los lagos.
Con una mueca de asco percibió una ráfaga de viento que aun trasladaba de un lado a otro el olor putrefacto y nauseabundo del monstruo. Con sus ácidos, había dejado estériles aquellos hermosos pozos, ya no volverían ha lucir plateados y bellos, solo secos y áridos, tristes y pestilentes.
Incapaz de derramar una sola lagrima por no poder combatir a Indiferencia, miró en el espejo del Hombre, y comprobó que ya no lloraban por las tragedias ajenas, que vivían sus vidas sin importarles lo que sufrían los demás, genocidas por omisión, sin lagrimas que derramar, sin grandes alegrías, solo sobreviviendo a la vida, intentando ser felices en un mundo de indiferencia. Ya no habían lagrimas en los lagos de plata.

Laura Gil Moreno de Mora Feijoo

Música para leer RAYO DE LUZ

http://www.youtube.com/watch?v=DRVvFYppU0w

RAYO DE LUZ



Caminaba entre las sombras, la niebla no la dejaba ver el camino, quizás en cualquier momento cayese por el abismo que amenazaba con tragársela.
La oscuridad era absoluta, y el miedo le impedía pronunciar palabra. Sola y aterrorizada, deambulaba sin rumbo por aquellos yermos y solitarios parajes, llorando la compañía perdida y huyendo de quien osase acercarse.
Exhausta, abandonó su cuerpo en lo que parecía una roca redonda, y allí dejó de respirar, esperando escuchar algún sonido para emprender una carrera desbocada en dirección contraria a cualquiera. Solo la envolvía el silencio, ese que enfunda a los muertos y aquel que persigue a los vivos. Pero ella no moría, aunque tampoco vivía, era una emigrante de sus emociones, que se zafaba de sus sentimientos, cobarde.
Mientras yacía sumida en sus cavilaciones una mano silenciosa la asió del brazo. Sobresaltada miró curiosa la luz que provocaba el contacto de aquella piel. Deseaba quedarse, disfrutar de la calidez, responder estrechando su mano también, pero Emigrante le susurró:
. ¡¡Sufrirás!!
Ella abrió los ojos, desorbitados. Con un fuerte tirón se soltó de la agradable unión y huyó.
A los días de deambular sola calando el frió en sus huesos y en su alma, extrañó aquel contacto humano, aquella mano, aquella luz, que por un momento había iluminado su mirada. Abatida, volvió a recostarse en el camino, con las esperanzas perdidas.
De nuevo ese misterioso fulgor hizo relucir el momento, y sintió aquel calor único y especial. Esa presencia estaba otra vez ahí, y ella decidida, aferró la mano que le acariciaba el brazo, no lo dejaría perder nuevamente.

Laura Gil Moreno de Mora Feijoó

sábado, 5 de mayo de 2012

Música para leer Alas Negras

http://www.youtube.com/watch?v=rzXALkjsyoM&feature=related

Alas Negras



Creció y dejó atrás su infancia. Los tiempos de la imaginación quedaron lejos, y en el desván los juguetes olvidados, se contaban unos a otros las hazañas de cuando hacían feliz a un niño.

Ahora, Jonh, ya no se acordaba de ellos, tenia preocupaciones de las cuales estar pendiente, y el corazón repleto de intranquilidad y tristeza. Se le ennegreció el alma, todo aquello que no cabe en la mente de un niño si lo hace en la de un adulto, y en un momento dado, el corazón empezó a cubrírsele de plumas. Plumas negras que aparecían como espinas suaves, envolviendolo y formando unas alas pequeñas.

Una noche de pesadillas lúgubres y asfixia, salió del pecho de Jonh, y voló miles de millones de kilómetros hacia el cielo. Cuanto mas lejos se sentía de él, mas liviano era, y las plumas fueron cayendo, hasta que atravesó la atmósfera y quedó suspendido con el resto de corazones infantiles, que habían escapado al desengaño de crecer y en el universo podían seguir brillando como cuando lo hacían de niños.

Tras sentir un gran dolor, Jonh despertó sobresaltado y mirando a través del cristal de la ventana, vio una estrella brillar, tintineante y preciosa que parecía sonreírle.


Laura Gil Moreno de Mora Feijoo

viernes, 4 de mayo de 2012

Música para leer Sin titulo

http://www.youtube.com/watch?v=3j69ZMU0c1s

Sin titulo




Se sentó en el banco de un parque, ociosa, observando la gente al pasar. Me vio cruzar el sendero, cabizbaja, con pocos motivos para sonreír, y se levantó presurosa. No me percate de que me siguió de cerca todo el camino de vuelta a casa. Una vez me senté en el sillón de mi salón, una lagrima se desbordó desobediente, y entonces supe que ella estaba allí, junto a mi, a pocos centímetros de distancia, observándome.
Quise echarla del apartamento, con furia le rogué que se marchase, pero ella disfrutaba de la situación y no tenia intención de abandonarme. Con su cálido abrazo me meció cariñosa, acariciando mi cabello lacio. Sin poder dejar de sollozar, le suplicaba que me dejase sola, pero cada vez me abrazaba con mas fuerza, ya no se iría.
Desde aquel día, mis sonrisas lucían teñidas de ella, porque marcaba mi vida con su halo y aunque la odiaba, acompañaba mis noches de soledad, era mi musa, mi razón.
Una noche, Melancolía, recogió sus cosas, y se marchó, dejándome en la oscuridad, abandonada. Al poco tiempo, oí unos golpes en la puerta. Una figura vestida de negro y encapuchada esperaba a que le cediese el paso. Dejé entrar a Tristeza, y me fundí con ella en un largo y amargo abrazo, perdiendo las fuerzas de vivir y permitiendo que mi corazón dejase de latir para siempre.

Laura Gil Moreno de Mora Feijoo

jueves, 3 de mayo de 2012

Música para leer Nubes

http://www.youtube.com/watch?v=THQM52jk0gg

NUBES


Aquella nube parecía un símbolo de infinito. No tenia porque acabar. Pero como todo, poseía fecha de caducidad. Y terminó. Terminaron las cabañas en los arboles, terminaron las aventuras en el jardín, terminaron las casas de muñecas y terminaron los cuentos con final feliz.

Crecieron, y sus opiniones se distanciaron, sus ideas marcharon a la guerra de la vida, y lucharon enfrentadas. Podrían haber viajado a la segunda estrella a la derecha, pero se quedaron allí, para ver perecer sus ideales, para matar sus ilusiones y para llorar cada uno por el otro.

Nada tenían que ver ya entre ellos. Habían cruzado océanos en buques de guerra, recorrido selvas enteras como leones, y los cielos los habían surcado mil y una vez en globo. Pero que más daba ya. Eran jueces y debían considerar que era lo bueno o malo, quien actuaba con mas o menos razón, quien esgrimía la verdad absoluta.
Hábilmente se olvidaron de la infancia, solo quedó el presente y el próximo futuro, gris, oscuro, tiñendo sus corazones.

En alguna ocasión, cuando cruzaban la mirada, una chispa de luz, saltaba emocionada, pensando que podrían volver los viejos tiempos. Pero se apagaba rápido, moribunda. La realidad se imponía presurosa, no fuera a ser que algún soñador lograse dejarla en ridículo.


Laura Gil Moreno de Mora Feijoó

martes, 1 de mayo de 2012

Música para 'SU MUERTE DIGNA'

http://www.youtube.com/watch?v=feankCOucSI&feature=related

SU MUERTE DIGNA (Microrrelato)


Pidió su deseo, y la muerte llegó, lenta, concediéndole el tiempo que anhelaba. Quería despedirse, decirles a los suyos que los amaba, que jamás fue su intención herirles. Quería pedir perdón a la humanidad, por vivir sin pena ni gloria, y permitir que todo siguiese igual, sin hacer ningún tipo de esfuerzo por mejorar las cosas. Quería pedirle perdón a la tierra, al cielo.

Deseaba rectificar todo aquello que tenia en el saco de errores, quería morir en paz. Y la muerte esperó paciente, pero cobrándose el precio que hay que pagar.

Llegaron los dolores, y de leves, pasaron a moderados y acabaron en graves e incapacitantes, pero seguía despidiéndose del mundo, de su mundo, de la vida que conocía. No le daba miedo morir, pero quería hacerlo a su manera.

La muerte comenzó a impacientarse, y ella empezó con las asfixias, la falta de aire era espantosa, y cada día su agonía era mas atroz.

Aguantó firmemente, a pesar del sufrimiento, hasta que por fin, se encontró en paz consigo misma y el universo. Mirando al infinito se dejo ir, calmadamente, sonriendo, por fin había dejado de vivir.

Laura Gil Moreno de Mora Feijoo

Música para leer LEYENDA DE UNA FUGAZ

http://www.youtube.com/watch?v=vUyjai9YjIY&feature=my_liked_videos&list=LLjx3qaNBAJ3e1nhwxHL7fXQ

LEYENDA DE UNA FUGAZ


Se sentía observada, las noches interminables, la hacían desesperar, allí expuesta en el firmamento. Miles de miradas humanas, se posaban en ella. Le contaban sus problemas, sus tristezas, sus desengaños. Con paciencia, atendía el corazón del hombre, compadeciéndose de cuanto sufrimiento albergaba en su alma.

Se acostumbró a escuchar, pero noche tras noche, el peso de la agonía de los motales, la hacia descender, pues la pena pesa demasiado para una estrella.

Aquel crepúsculo, como tantos atrás, empezó a brillar, orgullosa, esperando a que miles de corazones se volviesen a ella, confesándole sus desdichas. Al sentirse útil, comenzó a relucir con una intensidad descomunal, y aquella noche, millones de personas, la miraron embelesados, desahogándose, llorando sus tragedias.

Toda aquella tristeza, aquel peso, la hizo caer. Ahora entendía porque habían estrellas que se desprendían del cielo, las Fugaces. Mientras se desplomaba, dejo una estela de lagrimas. No quería morir, pero aquella amarga carga la apagó para siempre, dejándola en el recuerdo de aquellos que pidieron un deseo a una estrella al pasar.

Música para leer AMOR

http://www.youtube.com/watch?v=KSY4Yi2ypno

AMOR




Se adentró en la noche, en una mano, continuaba empuñando aquel cuchillo. Lo miró de nuevo, no recordaba de donde lo había cogido o quien se lo había proporcionado, pero hacia tiempo que lo aferraba con fuerza.

En la oscuridad resonaban los llantos y los gritos de socorro. Debía acudir en su ayuda. De entre las brumas, apareció un sendero pedregoso. Largo y tortuoso ascendía por una colina hasta un gran claro. Inició el camino, sin darse cuenta de que lo delimitaba un seto de zarzas a ambos lados. Cuando por fin llegó al final, los brazos y las piernas las tenia cubiertas de heridas que sangraban profusamente. Pero ansiaba demasiado ayudarla y no podía detenerse.

Escuchaba los sollozos mas cerca, y comenzó una búsqueda desenfrenada por todos los rincones en los que creía poder encontrarla, hasta que por fin la vio. Bella, dulce y delicada, acurrucada detrás de un árbol. Sus ropajes estaban hechos jirones, y múltiples hematomas cubrían su cuerpo.

Al verlo, su mueca resignada se transformó en una mascara de horror, y sus gritos se intensificaron aun más. Él intento calmarla, pero al acercarse, ella se cubrió, esperando una agresión.
Desesperado la abrazó para calmar ese dolor, que al final lo estaba hiriendo a el también, ella no dejó de llorar y revolverse, pedía ayuda con mas fuerza que antes, quería huir.
Aquella delicada voz, le taladraba el alma, le destrozaba el corazón y torturaba su mente, sin darse cuenta mientras la abrazaba fue hundiendo sus uñas en la suave piel de aquella flor, y clavo lentamente el cuchillo en su espalda, hasta que solo se oyeron unos sonidos apagados y por fin el silencio.

Tardó unos minutos en separarse de el cuerpo sin vida que sostenía entre los brazos. Al mirar el rostro pálido de aquella bella mujer, se sintió vacío, extraño, como si hubiese perdido parte de si mismo, como si le hubiesen arrancado las entrañas.

Deambulo por aquellos siniestros parajes durante meses,y comprobó con angustia que estaba solo y que ella, le había temido siempre, que huía desde un principio de él, como si conociese el triste final que la aguardaba.

****************

Paseaba por las calles de Madrid, era un hombre afortunado, tenia dinero, un buen trabajo, coche, casas, todo aquello que se pueda desear. Pero le faltaba amor. Pensativo observo el Retiro y adentrándose en el, comenzó a dudar si en aquella extraña ocasión, en aquel claro, Desesperación había asesinado a Amor, acabando con su capacidad de querer para siempre.


Laura Gil Moreno de Mora Feijoo

domingo, 29 de abril de 2012

Música para leer ANGEL

http://www.youtube.com/watch?v=WxkcMX4jzqU&feature=related

ANGEL


La observé durante mucho tiempo. En su rostro se reflejaba una paz inmensa, en sus ojos esperanza y en su sonrisa la tranquilidad del que se sabe en tablas con la vida. Me contó su nuevo propósito, su proyecto. Al escucharla, sentí que me hacia pequeña, diminuta a su lado. Era una gran apuesta, y las dos sabíamos que lo conseguiría.

Note que en mi corazón algo cambiaba, y una sonrisa quedo flotando en mis labios. Pero al volver la mirada al resto, observe muchas expresiones distintas. Y escuché las primeras criticas.
No era capaz de entenderlo, no era posible. Aquella persona nos daba una lección en vivo, de lo que es la generosidad, el amor, la entrega, la humanidad. Y sin embargo la masa, obcecada, siempre busca un interés escondido, un desequilibrio, algo que haga imposible que alguien sea diferente.
Pues odia a las personas distintas, a los que toman decisiones arriesgadas, a los que con sus acciones, les remueven el alma, creándoles algún tipo de remordimiento por haber dejado su mente dormida a merced del dominio publico.
La vi, doblarse sobre si misma, como un animal herido. Y un par de alas blancas, salieron de su espalda, inmensamente bellas e inmaculadas.
Continuó su camino, y derramando un sinfín de lagrimas sufrió su decisión, sabía que no era fácil, nunca creyó lo contrario, pero él merecía el amor que la vida le había negado y ella estaba allí para dárselo.
Sonreí para mis adentros, '' he conocido a un Ángel, y de alguna manera me ha cambiado la vida, porque ahora sé que el ser humano es capaz de grandes atrocidades, pero también es capaz de hacer grandes obras por amor''.

¡¡¡Gracias!!!


Laura Gil Moreno de Mora Feijoo

sábado, 28 de abril de 2012

Musica para leer SUICIDIO EN EL FARO

http://www.youtube.com/watch?v=C6DXYJ0NiMI

SUICIDIO EN EL FARO



Recogió el pedazo que se le había descolgado del corazón. Sintió un dolor lacerante, profundo. Pero tenia los ojos secos, y las lagrimas hacia tiempo que no fluían. Vio como se alejaba, otra pieza que no encajaba en aquel rompecabezas. Se sentó maltrecho, con el amasijo de sangre y carne sobre su mano. Con hilo de plata y recuerdos, y con una delicada y fina aguja de emoción, cosió el colgajo a su órgano vital. Quedó un remiendo feo, hinchado y enrojecido. Pero habían ya varios sietes en su corazón, y cada uno lucia a su manera, dolorosamente especial.

Miró hacia el mar, y contemplo el horizonte, donde el sol se reflejaba enrojecido, cansado de aguantar la hipocresía humana, dispuesto a descansar durante la noche, dejandole el relevo a la luna y las estrellas. Respiro profundamente, el aire húmedo olía a mar y a sal.

Estaba cansado, cansado de sangrar, cansado de intentar buscar una pieza especial, cansado de buscarse a si mismo, de no encontrarse. Miró el faro, aquella luz que advertía, que guiaba, siempre encendida, siempre allí, auxiliadora. Que no hubiese dado por tener uno en el alma. Se dirigió a aquella gran construcción y subió los escalones despacio, sintiendo punzadas de dolor en cada latido de su corazón.
Al llegar arriba, salió afuera, y de nuevo volvió a respirar hondo, esta vez la brisa azotó su rostro y le arranco dos lagrimas a la fuerza. Se asomó al vacío, las rocas abajo, parecían gravilla suelta.

Que era la vida, si no una farsa, una hilarante muestra de vacío, un juego de poderes, una carrera de hipócritas. Se subió a la barandilla, notando el frío metal en sus pies descalzos. Con la punta de los dedos se meció, como aquel que acuna consolador a un niño que llora en la noche, tras una pesadilla.

Era cierto, real, no merecía la pena. Y con desgana, dejo caer hacia delante el peso de su cuerpo. Cerró los ojos con fuerza, mientras notaba como descendía rápido. Entonces, temió el dolor del impacto, temió haberse equivocado. Pero ya había tomado su decisión. Su gran y final decisión.

Al chocar contra las rocas, abrió los ojos súbitamente, y se incorporó en la cama. Con aire taciturno subió la persiana, lo justo para poder ver en la oscuridad de la habitación. Tiró a la basura el periódico que le habían dejado en el buzón, y desprogramó la televisión. Ya no le importaba, todo le daba lo mismo, el ciudadano de su interior aquella noche, había muerto contra las rocas de la playa, y nunca mas volvería a vivir.

Laura Gil Moreno de Mora Feijoo  

viernes, 27 de abril de 2012

Musica para leer FALSILLA

http://www.youtube.com/watch?v=MI_-GnV65Sg&feature=related

FALSILLA


Notó que algo le impedía respirar. Un frió intenso le recorrió la espalda. La vida continuaba para el mundo, pero ella sentía que no podía dar un paso hacia delante sin asfixiarse, sin morir en el intento de vivir.

Esquemas, croquis, resúmenes, todo aquello le falló en un momento, y se quedó quieta frente al vacío, un vacío extraño, como si alguien hubiera olvidado pintar parte de un cuadro o se hubiese dejado un par de hojas en blanco en un libro. Trato de pensar una buena reacción, pero nada, solo eso, NADA.

Encogida de hombros, se acurruco junto al borde de 'Algo' que quedaba frente al abismo, y se aferró a ello con desesperación. Dejo pasar unas lineas de su vida, allí inmóvil, temerosa de que el renglón se le torciese sin la falsilla.

Los que debían caminar cerca, lo hacían lejos, y aquello le provocaba una sensación de vértigo y soledad acuciante, que solo se calmaba cuando salia la luna y cerraba los ojos. Soñaba con que siempre había algo sobre lo que caminar, siempre una falsilla sobre la que escribir, que nunca había un espacio de 'Nada' en el que perderse y jamas faltaba la compañía necesitada.

Un día, el sol salió brillante, diferente, hermoso, deslumbrante, y fue entonces cuando se dio cuenta de que las falsillas eran demasiado rígidas y siempre igual para todos los relatos. Que debía escribir su vida sin necesidad de planillas y que aunque fuese diferente y extraña, era la suya, especial por eso mismo, y que valía la pena continuar.

Soltó el 'Algo' al que se sujetaba desde hacia varias paginas, y saltó al vacío del nuevo folio en blanco. Fue un salto brutal, la altura era incalculable pues no había fondo escrito por nadie, pero para su sorpresa cayó en un mullido dialogo. No estaba sola, quizás no eran los Cercanos, pero habían personas que querían formar parte de ese relato, ella sintió una sensación cálida y la tinta fluyó de nuevo por sus venas.

Se deslizó por su vida confiada otra vez, sin pretender tener una como la de los demás, solo dejando que la tinta marcase el camino de la historia, para que fuese personal y diferente, como debía serlo para no resultar anodina.
Se había enfrentado a la Nada del folio en blanco, y ahora podía continuar con su vida sin temor a los renglones torcidos, porque en el fondo sabía que eran los interesantes, los que le daban pasión a la historia. Se durmió soñando con un tintero rojo, que fluía sobre el papel, marcando las letras que le dictaba el corazón.

lunes, 23 de abril de 2012

Musica para leer LOCO

http://www.youtube.com/watch?v=EiWo7rCQabI&list=LLjx3qaNBAJ3e1nhwxHL7fXQ&feature=mh_lolz

LOCO



El sendero estaba bien delimitado y era fácil de recorrer. Atravesaba un frondoso bosque. Muchos decían que salirse del camino era condenarse a muerte. Caminaba lentamente, con la mirada perdida entre los arboles, pensando en que secretos guardarían aquellos gruesos troncos, que maravillas habría mas allá. Le llamaban Loco. Siempre soñaba con un sendero diferente, personal, solo para él, que aunque no fuera tan cómodo, le procurara aventuras e intriga.

Aquella noche, mientras se sentaba a descansar en el borde del camino, vio entre los arboles una forma. Estaba demasiado oscuro para distinguir que o quien era, pero tras unos momentos de duda, Loco dejo la senda, y salió corriendo bosque a través, buscando aquella sombra.

Después de un par de horas corriendo sin rumbo en la oscuridad, se detuvo. No había rastro de lo que había visto momentos atrás. Se recostó sobre una raíz, extenuado.

Sin poder remediarlo, cayó en un profundo sueño, despertando al amanecer, sobresaltado, con la molesta sensación de ser observado. Recorrió con la mirada el bosque, pero no vio a nadie. Una percepción de inmensidad le atenazo la garganta, había dejado el camino y ahora se abría ante el un paraje colosal en el que era fácil perderse. Un crujido de madera, le hizo alzar la vista, y allí en una rama gruesa, una chica con aspecto salvaje lo miraba sorprendida.

Con pocas esperanzas de poder comunicarse, se presentó, seguro de que ella utilizaría algún dialecto extraño. Pero pudo iniciar una conversación sin problemas, pues su gramática era incluso mejor que la de él mismo.

En poco tiempo, le enseñó a vivir en el bosque, a valorar los colores, los olores y a apreciar la vida como algo mas que un camino con principio y fin que hay que recorrer, como una experiencia maravillosa llena de situaciones especiales.

Y aunque a pesar de que una inmensa mayoría teme variar su ruta, hay muchos que habitan en el bosque, pues dejaron el sendero hace tiempo, y disfrutan de la libertad, viviendo una vida menos cómoda pero mucho mas intensa.

domingo, 22 de abril de 2012

Música para leer LUNA ROJA

http://www.youtube.com/watch?v=E7AyHMnEy9E

LUNA ROJA



Era una noche curiosa. Miró la Luna, brillaba sola y abandonada, las estrellas no habían salido aquella vez. Sobre la cima del monte, se dispuso a conversar con ella. Se sentó y levantando la cabeza comenzó a aullar. Le costó un buen rato llamar la atención del satélite. Cuando por fin lo miró tierna, un escalofrió le recorrió el lomo, erizandole el pelaje. La amaba, desde el primer día que la vio, tan bella, tan radiante, inmaculada.

Continuo aullando, halagandola, declarándose, expresándole todo su amor. Pero la notó diferente, distante, melancólica. Los ojos de la Luna se revolvían por la Tierra desconsolados.
Ante las preguntas de Lobo, Luna se explicó. Hacia un tiempo que andaba oyendo rumores sobre el hombre y su destrucción. Las estrellas eran muy chismosas, y le habían explicado el estado en el que se encontraba el planeta a causa de aquel `monstruo`. Ese depravado ser, mataba incluso a los de su propia especie, consintiendo que grandes cantidades de congéneres muriesen de sed o inanición.

Lobo conocía bien al Hombre, y sabia que debía guardarse de él. Escuchó entristecido el relato de Luna. Ella continuo explicándole que debido al fulgor de las estrellas, jamás había podido ver todo aquello, pero esa noche había salido sola, para comprobarlo por si misma. Era todo cierto. En la tierra habitaba un monstruo.

Lagrimas de plata cayeron del cielo sobre Lobo, Luna no podía dejar de llorar. Él, acompaño sus llantos con tristes aullidos, mientras las lagrimas blancas le teñían el pelaje de plata. Cuando por fin Luna se hubo tranquilizado, volvió sus ojos a África y Lobo impresionado, observó como se teñía de rojo, como si toda la sangre derramada por el Hombre se reflejase en su nacarada superficie.

Desde entonces Luna, en las noches de tristeza aparece roja, y Lobo con su lomo plateado, le aúlla cariñoso, intentando arroparla y consolarla.

martes, 20 de marzo de 2012

Musica para leer Secuelas en el Alma

Espero que os guste:  http://www.youtube.com/watch?v=Tl8vphXR0vA

SECUELAS EN EL ALMA

Los recuerdos se arremolinaban en mi cabeza. Miré la pantalla del ordenador. Una música de piano sonaba suave, triste. No podía pensar en nada, me encontraba bloqueada.
Bebí un par de sorbos de té. Sentí que un escalofrió me recorría, y me recosté en el sofá.
Fuera, la lluvia, tocaba su propia canción, y acompañaba a la tarde en su melancolía.
Sentí un fuerte dolor en el pecho, y despacio, baje la cremallera de mi piel que daba paso al cofre donde guardaba mi alma. Abrí la cajita de madera astillada. Estaba forrada por dentro de terciopelo granate. Con sumo cuidado atrapé el amasijo de luz que brillaba en el fondo del contenedor.
Al examinarla de cerca, me di cuenta de que ya no era como años atrás, seguía teniendo luz propia, pero era menos brillante, se había ido apagando, y la forma que se adivinaba debajo había dejado de ser una esfera perfecta y suave, para convertirse en una bola deformada.
Mire triste mi propia esencia. Los recuerdos me asfixiaban. Que bonita era la inocencia, la niñez, los sueños, la ilusión, la confianza... mi alma había estado repleta de todo aquello una vez, hace mucho, y había sido hermosa.
Pero con el trascurso de los años, se había recrudecido, transformándose en una esencia de adulto, desconfiada e incrédula.
Valore las secuelas de la vida, lo que perdemos en el camino. Seguía escuchando como el piano con sus notas tristes intentaba arrancarle el llanto a la música.
Sin dejar de mirar mi alma mutilada, se me escaparon un par de lágrimas vacías, que necrosaron zonas de la esencia donde cayeron.
Metí mi alma de nuevo en el cofre. Salí al jardín, bajo la lluvia, y corrí hasta el sauce llorón. Deje a un lado la cajita y cave con mis manos un hoyo profundo. Allí, enterré mi esencia, mi alma, mi yo. Mojada y sin esperanza volví a casa para sumirme en un sueño profundo.
Al despertar, en la oscuridad percibí un destello azulado. Mire a los pies de mi cama. Mis tres gatos lamían una esfera, algo deformada, que iba incrementando su luz a medida que los felinos la curaban. Sorprendida me acerqué... era mi esencia.
Seguía dañada, nunca volvería a ser el alma de una niña pero su luz se había intensificado y sus partes deformes suavizado.
La cogí con cuidado y de nuevo la coloque dentro de mi pecho.
Y entonces los sentí, cerca, en mi corazón, a mis tres compañeros, que me cuidarían siempre.


Laura Gil Moreno de Mora Feijoo

jueves, 8 de marzo de 2012

Música para leer SOLEDAD

http://www.youtube.com/watch?feature=endscreen&NR=1&v=Wa-N_r1IqTY

SOLEDAD

No sabía como había llegado allí, pero me encontré mirando una gran puerta. Negra, tenebrosa, con un pomo plateado a su derecha. Varios individuos iban delante de mi, en una larga fila. Esperábamos turno para poder entrar. Temerosos, observábamos a los guardianes sin rostro, que nos impedían renunciar a nuestro objetivo.

La puerta se abrió de pronto y un chico joven salió con el semblante desencajado. Con una mueca de horror echó a correr en dirección a una gran masa de gente que con estruendo, comentaban, gritaban, reían... Cuando el aterrorizado joven llego junto a ellos, se relajo poco a poco, hasta que comenzó a charlar animadamente, olvidando el mal rato que hacia minutos acababa de vivir.

Observé incrédula la situación, y me pregunté inquieta, que debía ocurrir detrás de aquella misteriosa y oscura puerta. Ahora que había reparado en toda aquella gente, me resultaban casi ensordecedores y molestos. No podía apenas centrarme en mis propios pensamientos. Los miré varios minutos, preguntándome como podían mantener su integridad individual estando metidos en esa masa informe de gente y gritos, que los manipulaba y los llevaba a reír y exclamar casi al unisono. Mientras, otro de los que habían esperado delante mio, repetía el mismo comportamiento extraño que el anterior.

Uno a uno, los que me precedían, aterrados salieron por la puerta y corrieron presurosos a los brazos de la masa, a cobijarse.

Era mi turno. Temblorosa toqué el pomo, que ahora de cerca, me parecía mas grande, lo encontré extremadamente frió. El color plateado hacía un extraño contraste con el negro profundo de la puerta. Necesité ambas manos para poder abrirla, era gruesa y pesada, así que cuando vi que ya podía entrar dejé de estirar y me colé en el interior de la estancia, intrigada.

Al principio estaba todo demasiado oscuro para poder ver nada, pero mis ojos se acostumbraron rápido al ambiente, y pude observar que era una habitación amplia, en la que solo había un gran espejo y un sillón enfrente. Colgando de una pared, un reloj marcaba los segundos ralentizados. Hice algún calculo, y quizás un segundo de aquel cuco, era como un minuto en el exterior.

Note una ligera sensación de estrés, como si el tiempo no pasase, y fuera presa del momento. Decidí sentarme en el sillón, escuchando los lentos movimientos de la aguja segundera del reloj. Mis pasos sonaron en el eco, un sentimiento de soledad me embargó completamente, y pensé en salir corriendo.
Pero estaba dispuesta a alejarme de la masa infame que tanto me había molestado fuera.

Respiré de nuevo, y miré al frente, allí estaba, reflejada en el espejo. Me observé detenidamente. No había nada mas a mi alrededor, y lo único que podía hacer, era estudiarme. Me fijé en que la imagen que el espejo mostraba, me desnudaba, hacia que me viese como realmente era. Parte de mi rostro lucía luminoso, tranquilo, bello, las mejillas rosadas y los labios carnosos. La otra mitad reflejaba crueldad, amargura, una gran ojera bajo el ojo le daba un aspecto siniestro a mi mirada, una cicatriz me cruzaba la mejilla, y un hematoma cubría mi sien. Aterrorizada, mire atónita mi rostro completo en el espejo, y me vi yo, profundamente yo, con mis virtudes y mis defectos. tanto por dentro como por fuera, realmente, de un modo aterrador, pues aunque pude observar belleza, también descubrí mis tinieblas, mi mas absoluta oscuridad.

Sentí ganas de volver a dejarlo todo y huir, pero me recordé a mi misma, que es ridículo temerse, porque uno es como elige ser. Lentamente me obligué a mirarme de nuevo.
No sé cuanto tiempo estuve frente al espejo, solo se que acabé conociendo de una manera intensa, mis defectos y mis virtudes.

El reloj, comenzó a latir mas deprisa, el tiempo se normalizó... No recuerdo cuando me dormí. Desperté en mi apartamento, sola, como de costumbre. Escuché el silencio de mi casa, ya no me resultaba opresor, no sentí la necesidad de salir a la calle en busca de ruido. Me acerqué al espejo del salón, me sonreí. Puse música clásica, y bailé un vals con mi soledad.