domingo, 1 de julio de 2012

PIES DESCALZOS



Pisó cuidadosamente los escombros con sus pies descalzos. Le costó mantener el equilibrio, pero aun y así continuo hacia delante, con el semblante cubierto por una mascara de terror. Era el día de su aniversario. Nueve años no era demasiada edad, pero se creía ya todo un hombre, y antes de la fiesta que le tenían preparada sus padres, había ido a jugar con unos amigos.

El bosque de las afueras era un buen lugar para las escondidas, y allí se entretuvo durante horas, hasta que un gran estruendo le hizo salir de su escondrijo. Con dificultad escapó de entre las raíces del gran tronco bajo el que se había ocultado. El corazón comenzó a latirle rápido y con fuerza. La mitad los arboles ardían en llamas y muchos, los mas débiles quizás, habían sido arrancados de forma brutal desde la raíz.

En una desenfrenada carrera, tras vocear sin éxito ni respuesta los nombres de sus amigos, corrió hacia su hogar, seguro de que todo estaría en orden. Con cada zancada notaba como se le dificultaba la respiración, a su alrededor solo veía desolación.

No podía ser cierto, no lograba creer que fuese real. Su hogar, su cueva, su mejor escondite, no era mas que un montón de escombros. Pisó con cuidado, temía que alguien pudiese estar muriendo bajo aquellas piedras. Desesperado y totalmente desconcertado avanzó hacia el centro de lo que quedaba de su casa. Se sentó abrazándose las rodillas y hundió su rostro en ellas, cantando en voz baja una nana, aquella que tanto le gustaba que le susurrase su madre antes de caer dormido por las noches.
Se sumió en un desconcertado silencio en cuanto sintió la lluvia sobre su piel, observó atónito que era oscura, de color negro, como si el cielo se vistiese de luto en su fúnebre cumpleaños.

Las fuerzas militares lo recogieron tras varias horas. Lo encontraron cantando una nana, con la mirada perdida, cubierto de hollín.
Jamás pudo comprender porque hay monstruos juzgados y sentenciados y otros vitoreados por las masas. No podía creer que los asesinatos cometidos en nombre de ´la justicia y el honor´ le hubiesen arrebatado la infancia y la felicidad, no entendía que los 'buenos' hubiesen matado a su familia.
Pasados varios años, pensó que la vida le brindaba otra oportunidad. Su pequeño jugaba con el a las escondidas, en el parque, cerca de casa. Pero, la felicidad no duró, aquella lluvia negra radioactiva, que lo había cubierto aquel fatídico día, reapareció, llevándose a su pequeño. El terrible diagnostico: Leucemia.
Pero los vencedores escriben la historia y no fueron juzgados por los crímenes cometidos. Aquellas muertes solo fueron daños colaterales de la guerra...


Laura Gil Moreno de Mora Feijoo

4 comentarios:

  1. Es tan cierto...
    La historia que estudiamos, es la que han impuesto los ganadores... ``los buenos´´...
    La información está pervertida y muchas veces faltan datos y puntos de vista...
    Supongo que no hace falta que te diga que es perfecto... que la musica es descorazonadora, y que transmites perfectamente el sentimiento de desamparo del niño...
    Perfecto

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    1. :) Gracias Trei. Si, la información que nos llega esta totalmente tergiversada, pero lo peor es que aun cuando tenemos evidencias de ello, obviamos la realidad y aposentamos nuestras neuronas en algo fácil de digerir.
      Gracias guapísima!

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  2. Buen retrato de un superviviente a la locura llamada guerra, me gusta como describes la vivencia a traves del jovencisimo personaje!!! :)
    El ser humano siempre repite los mismos errores de su pasado, una y otra vez, aunque existan miles de libros u historias, o evidencias avisandonos de ellos, parece ser un defecto congenito en nosotros...

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    1. :) No me habia fijado en tu comentario!!!! ^^ Gracias Pakius!!!!

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