lunes, 28 de mayo de 2012

Música para leer CÁSCARAS EN LOS BOLSILLOS

https://www.youtube.com/watch?v=lO-lJ3V4NyU&feature=related

CÁSCARAS EN LOS BOLSILLOS





Buscó en sus bolsillos, ansiaba encontrar algo mas. Pero estuvo un buen rato registrando sus profundos pantalones. No había otra cosa, sino cascaras de acontecimientos vividos, de egoísmos acontecidos, de premios, de títulos universitarios, de trabajo, de fiestas de vecinos, coches, casas... Abatido se sentó en aquella blanca y fría cama de hospital. Observó como angustiada su esposa, en un gesto de sufrimiento, con ambas manos se tapaba el rostro, mientras surcos de descaradas lagrimas, aparecían entre sus dedos. Un par de enfermeras y un medico, intentaban resucitar el cuerpo sin vida de un anciano, que solo llevaba cascaras en los bolsillos.

Sin el menor atisbo de tristeza por su propia muerte, espero expectante, hasta que los sanitarios dejaron de reanimarlo. Cabizbajos, le susurraron a la mujer, que se dejó caer en el sofá, y se abandono en un llanto desconsolado.

Pesaroso la contemplo, la vio llorar durante horas, intentando comprender como podía amarlo. Como era posible que ella, una persona generosa y dulce, hubiese pasado la vida junto a el, un malhumorado minero, que se dedicaba a rezongar por cualquier tontería.

Ella, con sus ultimas fuerzas se acerco al cuerpo sin vida que reposaba en la cama. Con manos temblorosas aferro una de las manos de el, y sin dejar de sollozar le explicó:

  • Cuando te conocí, no existía la luz para mi. El pesimismo me sofocaba, y todo me podía en la vida. Pero apareciste con un brillo en la mirada que me cambió, porque iluminabas mi camino y me hacías ser fuerte para los dos. Ahora que no estas, no se que voy ha hacer sin ti.

Y con el rostro empapado por las lagrimas, le dio un ultimo beso. Hundido por la melancolía y el peso de la tristeza, volvió a buscar en sus pantalones, y entonces sintió algo suave al tacto. Al mirarlo, vio aquel ultimo beso. Esa caricia que resumía su amor, su vida juntos.
Y entonces sintió que ya podía marcharse, aquello lo valía todo.
  • Solo cascaras.... hubiese sido triste- pensó - Te quiero amor, gracias.
    Y con ese ultimo pensamiento, se marchó, aferrando entre sus dedos, un beso.

viernes, 25 de mayo de 2012

Música para leer MIEDO

http://www.youtube.com/watch?v=xI5HmmizYwY&feature=related

MIEDO



Con sus delicadas manos, se vistió con la cota de malla sobre la que iba su armadura. La mirada perdida en el infinito, se preparaba para la batalla. Recogió su larga melena en un moño alto, y después del peto, se puso el yelmo. Con sorprendente agilidad para el peso que debía soportar a causa del metal, enfundó su espada, larga y ancha, sobria, sin inscripciones ni florituras, como debía ser el arma de una guerrera, una espada digna que sesgaba vidas humanas, que no se enorgullecía ni avergonzaba de ello.
Con la cabeza alta, salió al patio interior, donde un mozo la aguardaba con su precioso caballo, su compañero. Orez, vigoroso, la esperaba impaciente, sabia que la batalla era inminente, y no reprimía los nervios. Con dificultad y ayuda del mozo de cuadras, Arual subió al corcel, y con el corazón a la carrera, comenzó la marcha, sola, sin mas batallón que sus ideas ni mas ejercito que sus principios.

Cabalgó por las áridas tierras del desierto, Orez sabia a donde se dirigían, y galopaba furioso hacia allí. Al atardecer llegaron a una formación rocosa, inmensa se erigía, reina y señora del arenal. Tenebrosa ofrecía un pórtico, invitando a los más osados a entrar.

Dejando fuera a su montura, con paso decidido, se adentró en las tinieblas de aquel castillo de arenisca. Con una mano en la empuñadura, esperaba alerta cualquier ataque desde la penumbra.
Las paredes de la amplia estancia que precedía al corto pasillo de la entrada, estaban iluminadas por antorchas, que desprendían una luz tenue y temblorosa.

Dirigió la mirada al fondo de la habitación, y allí, en un rincón, acurrucada, se encontraba la maldad, sus temores, el miedo en esencia. El monstruo alzó la cabeza, y con una mueca desfigurada comenzó a reírse. Consternada, avanzó, desenfundando la espada. Aquel monstruo atormentaba su vida, sus sueños, y le daría muerte para recuperar su libertad.

Con un salto, la oscura figura se situó delante de ella, y con un sonoro chasquido, Arual se encontró con una guerrera apocada y asustada, con su mismo rostro, que no tenia valor para enfrentarse a la vida y que erraba en sus decisiones.
El monstruo jugó con sus miedos durante horas, hasta que, agotada se arrodilló en el suelo, apuntando con su espada a su propio abdomen. Con la mirada triste, clavó la punta del arma, en sus carnes. La retorcida figura dejo de bailar, para regodearse en su triunfo, pero Arual con un movimiento rápido y doloroso, extrajo la espada de su cuerpo y la hundió donde debería de haber tenido el corazón aquella bestia inmunda, que tanto dolor le había causado durante toda su vida.

Libre por fin, a lomos de Orez, se dirigió de nuevo a su hogar, para poder seguir con sus batallas, pero ahora ya sin ese miedo que tantas veces le había atenazado la garganta y afligido el corazón.


Laura Gil Moreno de Mora Feijoo

miércoles, 23 de mayo de 2012

Música para leer Aventurero

http://www.youtube.com/watch?v=RVyvtczlKEM&feature=related

AVENTURERO



Nacía en lo alto de una gran montaña, se le helaba el alma con el frió de las mañanas. La escarcha pintaba de blanco el paisaje, helada confería un toque impersonal al bosque.
Tímido, aparecía de entre unas rocas, gélido, puro y transparente, caía hasta el suelo, corriendo hacia delante para callejear vigoroso el camino. Asombrado murmuraba en sus andanzas, mientras contemplaba la belleza de los arboles, de las flores, de las elevadas montañas, los encumbrados picos y las suaves colinas.
Divertido, se entretenía haciendo girar las aspas de un viejo molino. Continuaba su viaje entre una plantación de altos chopos, un sinfín de cañas, un campo verde de trigo, un millón de margaritas.
Se sentía importante, único. Entre sus carnes llevaba la vida, y se creía indispensable para los demás. Con la cabeza alta y el orgullo tocando el cielo, bailaba alegre, pensando que aquello no tenia fin, que jamas acabaría, que daría la vuelta al mundo y podría de nuevo comenzar.
Un olor a salitre, detuvo su frenesí. Era una fragancia desconocida, diferente a todo lo que había percibido hasta entonces. Incrédulo, vio como se acercaba su final, sus dulces aguas, su transparente vida y su camino, desembocaban en el ancho mar. Y así, cedió su pureza y su bello nombre a la inmensidad, quedando toda su majestuosidad en un triste delta, una mustia lapida, lúgubre despedida de un coloso al morir.

Laura Gil Moreno de Mora Feijoo

lunes, 21 de mayo de 2012

Música para TIEMPOS DIFÍCILES

http://www.youtube.com/watch?v=YepXjM0OhSE&feature=related

TIEMPOS DIFÍCILES


Tocaba desidioso un organillo, sentado en la calle de una gran ciudad. Los pantalones húmedos de varios días le congelaban la piel y le producían cierto escozor. Avergonzado no se atrevía a mirar a los transeúntes ,que ocupados, pasaban por delante. Mantenía sus ojos oscuros en las teclas que pulsaba, marcando así bellas melodías. No hacía demasiado, también él había caminado rápido por alguna calle transitada, obviando a los sucios mendigos que suplicaban cualquier limosna.
Trabajaba en un bufete de abogados, con sus trajes elegantes, las comidas de empresa, un sueldo digno que le permitía darle una buena vida a su familia. Pero todo terminó, el bufete, el sueldo, la casa, la familia.... Al quedarse sin blanca, las discusiones se hicieron insoportables y su esposa le abandonó, marchándose con sus tres pequeños.
Solo, con su organillo, deambulaba sin techo, por aquella gran ciudad, creyendo que cualquiera podría ponerse en su situación y socorrerle. Pero miles de rostros se giraban resignados al verlo tocar, al escuchar sus tristes canciones.
Una noche, dejo olvidado su viejo instrumento en un cubo de basura, aquel regalo de la infancia, no le servía para sobrevivir. Caminó sin rumbo días enteros, con el rostro surcado por las ácidas lagrimas, que corroen la piel y el corazón.
Delante de un café paró a tomar aliento, desesperando, buscando la forma de vencer al monstruo que le atenazaba los ánimos y que luchaba por hundirlo en la amargura. A través del cristal del bar, podía observar a la gente tomar un delicioso desayuno, con una taza de café caliente. Se fijó, consternado, en una hermosa mujer, de tirabuzones dorados, y tres niños, que reían los chistes de un hombre apuesto y entrajetado.
Igual que se rompe un vaso al caer, su corazón quedó fragmentado en mil pedazos, astillados y cortantes, que le desangraban lentamente, mientras con avidez observaba la escena, deseando con cada fibra de su ser, haber sido aquel hombre.
Piensan que murió de frió, otros de hambre, quizás de algún problema cardíaco, pero nadie sabe que lo mató una mujer de aspecto dulce y tirabuzones dorados y tres niños risueños.

Laura Gil Moreno de Mora Feijoo

Música para LA CALA

http://www.youtube.com/watch?v=IL5z-o4zsfE

LA CALA



Se asomó por la ventana, el sol iluminaba, agresivo, el palmeral. La orilla susurraba palabras de amor, mientras las aguas acariciaban suave y dulcemente la arena blanca. Un cangrejo perdido caminaba sin rumbo entre las rocas, temiendo su inminente final. El olor a salitre y agua que hacia llegar la brisa marina, le abrió los pulmones y con una túnica blanca, caminó lenta hacia la cala.

Dejando las sandalias a un lado, hundió los pies en la arena caliente , y un escalofrió le recorrió el cuerpo. Se agachó y con una mano, intento hacerse con un puñado de esas partículas deslumbrantes, pero al abrir la palma, se escurrieron entre sus ancianos dedos, al igual que se le iba la vida, al igual que todo iba y venia, y por fin, se perdía.

Inexpresiva, desvió la mirada hacia la orilla, y sintió aquellas tardes de verano, aquellos castillos eternos, aquellos paseos en barca, los cálidos besos de amor verdadero, las pieles tersas y morenas al sol. Y supo que no volverían, sintió que una tristeza profunda y pesarosa le mordía las entrañas, al mismo tiempo que una paz intensa y satisfactoria inundaba su corazón. Aquella cala, esa playa de arena blanca, la había visto crecer, reír, llorar, enamorarse, había conocido a sus hijos, y los había visto jugar. Testigo silencioso de su vida, ahora la miraba afligido, sombra de lo que un día fue, de figura encorvada, con piel arrugada y ojos apesadumbrados que temblaban bajo el yugo de la realidad.

Cantando una nana caminó hacia el agua, y antes de que esta le pudiese lamer los pies, se sentó sobre la toalla, recostándose, dejando que el sol la bañase por completo, y estirando las piernas sintió el frescor del mar.

Pauso su respiración, quería descansar, le pesaba la edad, la vida, los acontecimientos, las lagrimas derramadas, las alegrías y los pesares, todo poco a poco había agotado su valiente corazón.
Lentamente, cayó en un sueño profundo, del que ya jamas despertó. Y libre por fin, pudo correr entre las olas, con sus cabellos castaños de nuevo, los ojos llenos de paz y una nana en el alma.

Laura Gil Moreno de Mora Feijoo

domingo, 20 de mayo de 2012

Musica para leer LAGOS DE PLATA

A pesar de que es una canción con letra, es una maravilla!!!  http://www.youtube.com/watch?v=NrkroF1rydo

LAGOS DE PLATA



Miró sobrecogido el lugar. Grandes lagunas vacías conferían al paisaje un toque lúgubre y gris. Recordó triste como gota a gota las lagrimas del país de los llantos habían desaparecido. Los lagos de plata, que antes hermosos y brillantes reflejaban la eterna noche estrellada de aquel lugar, ahora aparecían vacíos y muertos.
Él había sido el guardián de las lagrimas durante toda su vida, como sus antepasados lo fueron también. Con su armadura blanca, vigilaba el paraje, rodeando los hermosos estanques, cuidando que toda las lagrimas fuesen al corazón adecuado, regando así los campos de las alegrías.
Se sentó en el suelo rocoso, abatido, destrozado. Con un escalofrió revivió como el monstruo de la indiferencia había parado cerca, y al oler las deliciosas lagrimas se aproximó desganado a beber de los lagos.
Con una mueca de asco percibió una ráfaga de viento que aun trasladaba de un lado a otro el olor putrefacto y nauseabundo del monstruo. Con sus ácidos, había dejado estériles aquellos hermosos pozos, ya no volverían ha lucir plateados y bellos, solo secos y áridos, tristes y pestilentes.
Incapaz de derramar una sola lagrima por no poder combatir a Indiferencia, miró en el espejo del Hombre, y comprobó que ya no lloraban por las tragedias ajenas, que vivían sus vidas sin importarles lo que sufrían los demás, genocidas por omisión, sin lagrimas que derramar, sin grandes alegrías, solo sobreviviendo a la vida, intentando ser felices en un mundo de indiferencia. Ya no habían lagrimas en los lagos de plata.

Laura Gil Moreno de Mora Feijoo

Música para leer RAYO DE LUZ

http://www.youtube.com/watch?v=DRVvFYppU0w

RAYO DE LUZ



Caminaba entre las sombras, la niebla no la dejaba ver el camino, quizás en cualquier momento cayese por el abismo que amenazaba con tragársela.
La oscuridad era absoluta, y el miedo le impedía pronunciar palabra. Sola y aterrorizada, deambulaba sin rumbo por aquellos yermos y solitarios parajes, llorando la compañía perdida y huyendo de quien osase acercarse.
Exhausta, abandonó su cuerpo en lo que parecía una roca redonda, y allí dejó de respirar, esperando escuchar algún sonido para emprender una carrera desbocada en dirección contraria a cualquiera. Solo la envolvía el silencio, ese que enfunda a los muertos y aquel que persigue a los vivos. Pero ella no moría, aunque tampoco vivía, era una emigrante de sus emociones, que se zafaba de sus sentimientos, cobarde.
Mientras yacía sumida en sus cavilaciones una mano silenciosa la asió del brazo. Sobresaltada miró curiosa la luz que provocaba el contacto de aquella piel. Deseaba quedarse, disfrutar de la calidez, responder estrechando su mano también, pero Emigrante le susurró:
. ¡¡Sufrirás!!
Ella abrió los ojos, desorbitados. Con un fuerte tirón se soltó de la agradable unión y huyó.
A los días de deambular sola calando el frió en sus huesos y en su alma, extrañó aquel contacto humano, aquella mano, aquella luz, que por un momento había iluminado su mirada. Abatida, volvió a recostarse en el camino, con las esperanzas perdidas.
De nuevo ese misterioso fulgor hizo relucir el momento, y sintió aquel calor único y especial. Esa presencia estaba otra vez ahí, y ella decidida, aferró la mano que le acariciaba el brazo, no lo dejaría perder nuevamente.

Laura Gil Moreno de Mora Feijoó

sábado, 5 de mayo de 2012

Música para leer Alas Negras

http://www.youtube.com/watch?v=rzXALkjsyoM&feature=related

Alas Negras



Creció y dejó atrás su infancia. Los tiempos de la imaginación quedaron lejos, y en el desván los juguetes olvidados, se contaban unos a otros las hazañas de cuando hacían feliz a un niño.

Ahora, Jonh, ya no se acordaba de ellos, tenia preocupaciones de las cuales estar pendiente, y el corazón repleto de intranquilidad y tristeza. Se le ennegreció el alma, todo aquello que no cabe en la mente de un niño si lo hace en la de un adulto, y en un momento dado, el corazón empezó a cubrírsele de plumas. Plumas negras que aparecían como espinas suaves, envolviendolo y formando unas alas pequeñas.

Una noche de pesadillas lúgubres y asfixia, salió del pecho de Jonh, y voló miles de millones de kilómetros hacia el cielo. Cuanto mas lejos se sentía de él, mas liviano era, y las plumas fueron cayendo, hasta que atravesó la atmósfera y quedó suspendido con el resto de corazones infantiles, que habían escapado al desengaño de crecer y en el universo podían seguir brillando como cuando lo hacían de niños.

Tras sentir un gran dolor, Jonh despertó sobresaltado y mirando a través del cristal de la ventana, vio una estrella brillar, tintineante y preciosa que parecía sonreírle.


Laura Gil Moreno de Mora Feijoo

viernes, 4 de mayo de 2012

Música para leer Sin titulo

http://www.youtube.com/watch?v=3j69ZMU0c1s

Sin titulo




Se sentó en el banco de un parque, ociosa, observando la gente al pasar. Me vio cruzar el sendero, cabizbaja, con pocos motivos para sonreír, y se levantó presurosa. No me percate de que me siguió de cerca todo el camino de vuelta a casa. Una vez me senté en el sillón de mi salón, una lagrima se desbordó desobediente, y entonces supe que ella estaba allí, junto a mi, a pocos centímetros de distancia, observándome.
Quise echarla del apartamento, con furia le rogué que se marchase, pero ella disfrutaba de la situación y no tenia intención de abandonarme. Con su cálido abrazo me meció cariñosa, acariciando mi cabello lacio. Sin poder dejar de sollozar, le suplicaba que me dejase sola, pero cada vez me abrazaba con mas fuerza, ya no se iría.
Desde aquel día, mis sonrisas lucían teñidas de ella, porque marcaba mi vida con su halo y aunque la odiaba, acompañaba mis noches de soledad, era mi musa, mi razón.
Una noche, Melancolía, recogió sus cosas, y se marchó, dejándome en la oscuridad, abandonada. Al poco tiempo, oí unos golpes en la puerta. Una figura vestida de negro y encapuchada esperaba a que le cediese el paso. Dejé entrar a Tristeza, y me fundí con ella en un largo y amargo abrazo, perdiendo las fuerzas de vivir y permitiendo que mi corazón dejase de latir para siempre.

Laura Gil Moreno de Mora Feijoo

jueves, 3 de mayo de 2012

Música para leer Nubes

http://www.youtube.com/watch?v=THQM52jk0gg

NUBES


Aquella nube parecía un símbolo de infinito. No tenia porque acabar. Pero como todo, poseía fecha de caducidad. Y terminó. Terminaron las cabañas en los arboles, terminaron las aventuras en el jardín, terminaron las casas de muñecas y terminaron los cuentos con final feliz.

Crecieron, y sus opiniones se distanciaron, sus ideas marcharon a la guerra de la vida, y lucharon enfrentadas. Podrían haber viajado a la segunda estrella a la derecha, pero se quedaron allí, para ver perecer sus ideales, para matar sus ilusiones y para llorar cada uno por el otro.

Nada tenían que ver ya entre ellos. Habían cruzado océanos en buques de guerra, recorrido selvas enteras como leones, y los cielos los habían surcado mil y una vez en globo. Pero que más daba ya. Eran jueces y debían considerar que era lo bueno o malo, quien actuaba con mas o menos razón, quien esgrimía la verdad absoluta.
Hábilmente se olvidaron de la infancia, solo quedó el presente y el próximo futuro, gris, oscuro, tiñendo sus corazones.

En alguna ocasión, cuando cruzaban la mirada, una chispa de luz, saltaba emocionada, pensando que podrían volver los viejos tiempos. Pero se apagaba rápido, moribunda. La realidad se imponía presurosa, no fuera a ser que algún soñador lograse dejarla en ridículo.


Laura Gil Moreno de Mora Feijoó

martes, 1 de mayo de 2012

Música para 'SU MUERTE DIGNA'

http://www.youtube.com/watch?v=feankCOucSI&feature=related

SU MUERTE DIGNA (Microrrelato)


Pidió su deseo, y la muerte llegó, lenta, concediéndole el tiempo que anhelaba. Quería despedirse, decirles a los suyos que los amaba, que jamás fue su intención herirles. Quería pedir perdón a la humanidad, por vivir sin pena ni gloria, y permitir que todo siguiese igual, sin hacer ningún tipo de esfuerzo por mejorar las cosas. Quería pedirle perdón a la tierra, al cielo.

Deseaba rectificar todo aquello que tenia en el saco de errores, quería morir en paz. Y la muerte esperó paciente, pero cobrándose el precio que hay que pagar.

Llegaron los dolores, y de leves, pasaron a moderados y acabaron en graves e incapacitantes, pero seguía despidiéndose del mundo, de su mundo, de la vida que conocía. No le daba miedo morir, pero quería hacerlo a su manera.

La muerte comenzó a impacientarse, y ella empezó con las asfixias, la falta de aire era espantosa, y cada día su agonía era mas atroz.

Aguantó firmemente, a pesar del sufrimiento, hasta que por fin, se encontró en paz consigo misma y el universo. Mirando al infinito se dejo ir, calmadamente, sonriendo, por fin había dejado de vivir.

Laura Gil Moreno de Mora Feijoo

Música para leer LEYENDA DE UNA FUGAZ

http://www.youtube.com/watch?v=vUyjai9YjIY&feature=my_liked_videos&list=LLjx3qaNBAJ3e1nhwxHL7fXQ

LEYENDA DE UNA FUGAZ


Se sentía observada, las noches interminables, la hacían desesperar, allí expuesta en el firmamento. Miles de miradas humanas, se posaban en ella. Le contaban sus problemas, sus tristezas, sus desengaños. Con paciencia, atendía el corazón del hombre, compadeciéndose de cuanto sufrimiento albergaba en su alma.

Se acostumbró a escuchar, pero noche tras noche, el peso de la agonía de los motales, la hacia descender, pues la pena pesa demasiado para una estrella.

Aquel crepúsculo, como tantos atrás, empezó a brillar, orgullosa, esperando a que miles de corazones se volviesen a ella, confesándole sus desdichas. Al sentirse útil, comenzó a relucir con una intensidad descomunal, y aquella noche, millones de personas, la miraron embelesados, desahogándose, llorando sus tragedias.

Toda aquella tristeza, aquel peso, la hizo caer. Ahora entendía porque habían estrellas que se desprendían del cielo, las Fugaces. Mientras se desplomaba, dejo una estela de lagrimas. No quería morir, pero aquella amarga carga la apagó para siempre, dejándola en el recuerdo de aquellos que pidieron un deseo a una estrella al pasar.

Música para leer AMOR

http://www.youtube.com/watch?v=KSY4Yi2ypno

AMOR




Se adentró en la noche, en una mano, continuaba empuñando aquel cuchillo. Lo miró de nuevo, no recordaba de donde lo había cogido o quien se lo había proporcionado, pero hacia tiempo que lo aferraba con fuerza.

En la oscuridad resonaban los llantos y los gritos de socorro. Debía acudir en su ayuda. De entre las brumas, apareció un sendero pedregoso. Largo y tortuoso ascendía por una colina hasta un gran claro. Inició el camino, sin darse cuenta de que lo delimitaba un seto de zarzas a ambos lados. Cuando por fin llegó al final, los brazos y las piernas las tenia cubiertas de heridas que sangraban profusamente. Pero ansiaba demasiado ayudarla y no podía detenerse.

Escuchaba los sollozos mas cerca, y comenzó una búsqueda desenfrenada por todos los rincones en los que creía poder encontrarla, hasta que por fin la vio. Bella, dulce y delicada, acurrucada detrás de un árbol. Sus ropajes estaban hechos jirones, y múltiples hematomas cubrían su cuerpo.

Al verlo, su mueca resignada se transformó en una mascara de horror, y sus gritos se intensificaron aun más. Él intento calmarla, pero al acercarse, ella se cubrió, esperando una agresión.
Desesperado la abrazó para calmar ese dolor, que al final lo estaba hiriendo a el también, ella no dejó de llorar y revolverse, pedía ayuda con mas fuerza que antes, quería huir.
Aquella delicada voz, le taladraba el alma, le destrozaba el corazón y torturaba su mente, sin darse cuenta mientras la abrazaba fue hundiendo sus uñas en la suave piel de aquella flor, y clavo lentamente el cuchillo en su espalda, hasta que solo se oyeron unos sonidos apagados y por fin el silencio.

Tardó unos minutos en separarse de el cuerpo sin vida que sostenía entre los brazos. Al mirar el rostro pálido de aquella bella mujer, se sintió vacío, extraño, como si hubiese perdido parte de si mismo, como si le hubiesen arrancado las entrañas.

Deambulo por aquellos siniestros parajes durante meses,y comprobó con angustia que estaba solo y que ella, le había temido siempre, que huía desde un principio de él, como si conociese el triste final que la aguardaba.

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Paseaba por las calles de Madrid, era un hombre afortunado, tenia dinero, un buen trabajo, coche, casas, todo aquello que se pueda desear. Pero le faltaba amor. Pensativo observo el Retiro y adentrándose en el, comenzó a dudar si en aquella extraña ocasión, en aquel claro, Desesperación había asesinado a Amor, acabando con su capacidad de querer para siempre.


Laura Gil Moreno de Mora Feijoo