martes, 30 de diciembre de 2014
Música para leer YA NO TAN ESUPIDA
https://www.youtube.com/watch?v=gjgkxjfYHsE&index=4&list=PLA9B18C0261B78273
Ya no tan estúpida
Pasados algunos años, por fin, se atrevió a mirar al frente. A ese frente oscuro, a esa realidad yagada de dolor, a esa verdad triste y profunda que se cernía sobre ella, rodeándola por todas partes, acorralándola, hundiéndola sin consideración. Alzó la mirada y allí estaba, oscura y altiva, con sus grandes y largos brazos, dispuesta a colocarla en la zona del tablero que mas le conviniese. Sintió miedo, un lacerante dolor y después, alivio. Tanto tiempo, esperando que aquella negrura se fuese, tantos días culpándose de ser quizás la creadora de tanta tristeza, imaginando que la oscura sombra no existía, que podía ser su infeliz imaginación, un sueño, un cuento cruel. Y después de todo eso, la vio, pudo mirarla a los ojos, y lo que había temido y llorado desde hacia tanto se hizo realidad, y quizás ahora que lo veía tan cierto, le dolió un poco menos. Tal vez porque ahora ya no se trataban de ilusiones y esperanzas, no se trataban de amargos desengaños, no se trataba de su eterna e incansable estupidez. Existía, era real y no dependía de ella, no era culpa suya. Una parte de su inocencia infantil se quedo fría, totalmente ennegrecida por la sorpresa y la incredulidad, y una voz le susurro al oído “tu ya lo sabías, en el fondo, lo sabías”. Si, lo había sentido una y otra vez, la había visto por el rabillo del corazón, como quién cree ver una sombra correr y piensa que ha sido un engaño de la percepción. Con desazón se pregunto inquieta que podía hacer con todo aquello, con esa maldita realidad, con esa dolorosa situación. No había demasiado para elegir, porque hay verdades que no se pueden borrar ni destruir, quizás solo se puedan llevar, puede que en un bonito tarro de cristal, bien cerrado, para que no deje escapar ni un halo de su nauseabunda fragancia y así meterlos en la mochila que llevamos sobre los hombros, felices de poder hacer esto con esas verdades que oscuras, acechan nuestra felicidad.
Gracias Alejandro y Aurea, me habéis ayudado a conseguir ese tarrito de cristal.
Laurana en Nunca Jamás.
martes, 11 de noviembre de 2014
Música para leer Verdades
https://www.youtube.com/watch?v=RxabLA7UQ9k
Ya la he usado para otros relatos. Es fantástica
Ya la he usado para otros relatos. Es fantástica
sábado, 8 de noviembre de 2014
Verdades
Haciendo un parón en el presente, recorro el pasado, sintiendo pena y alegría, soñando con otra historia o dando gracias quizás, de que las vivencias que tuve son las que poco a poco cincelaron mi sonrisa, mis lagrimas, mis sueños. Nada fue tan terrible o tan maravilloso, nada fue determinante ni decisivo, todo podía haber sido distinto, todo, si yo hubiese querido. Pero vivi mis circunstancias tal cual, conforme lo recuerdo hoy, llorando lagrimas amargas, tragando hiel, soñando con grandes historias y deseando otro cuento para mi misma. Ahora con ojos mas cansados, menos infantiles, me río de todo aquello, de como a veces de alguna manera nos vemos prisioneros de una realidad que conocemos como objetiva y cruel. Puede que, quizás, si supiésemos que la objetividad es relativa y que todo lo que nos ocurre tiene un par o tres de cristales para poder mirarlo desde diversos ángulos, seriamos los dueños de nuestros propios sentimientos, sin dejarlos al azar o al hacer de cualquier otra persona. Seriamos poderosos, eligiendo la felicidad, seriamos gobernantes de la historia de nuestra vida, reyes en el jardín de las emociones. Pero eso no es lo que nos han enseñado. Nos han repetido una y mil veces, llegando a castrar la percepción de la historia, creando miles de verdades absolutas, acotando el grupo a quienes las creen y respetan. Y yo, orgullosa, puedo decir abriendo la boca sin miedo a equivocarme, que en la vida existen tantas verdades como personas y que todas ellas son relativas y valen lo que cuesta la felicidad, porque al fin y al cabo, que otra moneda nos sirve para opinar si no es lo que de verdad nos importa y para lo cual luchamos. No vale la pena ser esclavos de una realidad percibida como amarga y triste, si no dueños de una vida que depende de como la observemos puede facilitarnos el camino a la paz.
Laura Gil Moreno de Mora Feijoo
lunes, 24 de febrero de 2014
SOLO YO
Sentada sobre la
colcha de la cama, me asomo al abismo de mi alma, y observo.
Demasiado miedo, muchos cuentos, fabulas, disfraces de sentimientos,
de vivencias pasadas. En un momento sordo decido hacerle un hueco a
mi verdad y escribir lo que siento, sin mascaras, sin metáforas,
solamente yo...
Sentada sobre la
colcha de la cama, de mi cama, de nuestra cama, observo la luz de la
mañana. De una mañana nublada y con calma respiro ensoñatada la
belleza de las nubes que sigilosas, cubren el cielo con sus grises y
enredados cuerpos, creando un ambiente de claros oscuros, con algún
rayo de luz de sol incorporada.
Atraves de los
cristales de la inmensa ventana, el mar a lo lejos me devuelve una
sonrisa curvada, quizás esta tarde las olas se muevan al compás de
algún tango movido, o quizás solo de un vals tranquilo, pero
mientras lo deciden disfrutan del contacto suave de una bruma
disipada.
Aquí sentada,
rodeada de felinos dormidos, respiro la calma de una mañana nublada,
y me pregunto porqué, porqué en ocasiones la vida nos la marca algo
tan pobre como el miedo. Sentimiento que no nos deja pensar, que nos
hace perder momentos especiales, que nos muerde el alma y nos arranca
un pedazo importante de nuestro ser. Tantas y tantas personas en el
mundo y tantas formas de temer, de quedarnos reducidos a un punto
diminuto de lo que podríamos ser, de empequeñecernos por miedos,
miedos reales, miedos absurdos, pero miedos al fin y al cabo que si
lograsemos vencer podríamos vivir mas libres, mas intensamente, mas
reales.
Me descubro perdida
en el pelaje suave de mis gatos, en un sutil y acolchado ronroneo,
que mece mis ideas y mis sentimientos ligeramente, no vale la pena,
no sabemos si durará dos días, si uno, si medio, lo que si que
sabemos es que habrá valido la pena vivir si fue intenso, si pudimos
ser lo que habíamos pensado como entidad, si fuimos bondadosos con
nuestro propio sentir, sin fustigarnos tras cada error, ni
acobardarnos ante las irregularidades.
Miro el reloj, queda
menos para que vuelva del trabajo. Y sera increíble poder estar
juntos, de la mano, sintiéndonos la piel, el calor del otro,
sentados en la colcha de nuestra cama disfrutando juntos del mar, de
la luz de un día nublado, hablando de nuestros miedos sin dejar que
ellos hablen de nosotros.
Laura Gil Moreno de
Mora Feijoo
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