martes, 30 de diciembre de 2014

Ya no tan estúpida



Pasados algunos años, por fin, se atrevió a mirar al frente. A ese frente oscuro, a esa realidad yagada de dolor, a esa verdad triste y profunda que se cernía sobre ella, rodeándola por todas partes, acorralándola, hundiéndola sin consideración. Alzó la mirada y allí estaba, oscura y altiva, con sus grandes y largos brazos, dispuesta a colocarla en la zona del tablero que mas le conviniese. Sintió miedo, un lacerante dolor y después, alivio. Tanto tiempo, esperando que aquella negrura se fuese, tantos días culpándose de ser quizás la creadora de tanta tristeza, imaginando que la oscura sombra no existía, que podía ser su infeliz imaginación, un sueño, un cuento cruel. Y después de todo eso, la vio, pudo mirarla a los ojos, y lo que había temido y llorado desde hacia tanto se hizo realidad, y quizás ahora que lo veía tan cierto, le dolió un poco menos. Tal vez porque ahora ya no se trataban de ilusiones y esperanzas, no se trataban de amargos desengaños, no se trataba de su eterna e incansable estupidez. Existía, era real y no dependía de ella, no era culpa suya. Una parte de su inocencia infantil se quedo fría, totalmente ennegrecida por la sorpresa y la incredulidad, y una voz le susurro al oído “tu ya lo sabías, en el fondo, lo sabías”. Si, lo había sentido una y otra vez, la había visto por el rabillo del corazón, como quién cree ver una sombra correr y piensa que ha sido un engaño de la percepción. Con desazón se pregunto inquieta que podía hacer con todo aquello, con esa maldita realidad, con esa dolorosa situación. No había demasiado para elegir, porque hay verdades que no se pueden borrar ni destruir, quizás solo se puedan llevar, puede que en un bonito tarro de cristal, bien cerrado, para que no deje escapar ni un halo de su nauseabunda fragancia y así meterlos en la mochila que llevamos sobre los hombros, felices de poder hacer esto con esas verdades que oscuras, acechan nuestra felicidad.

Gracias Alejandro y Aurea, me habéis ayudado a conseguir ese tarrito de cristal.

Laurana en Nunca Jamás.

2 comentarios:

  1. Sencillamente me ha encantado! Y tienes un precioso tarro de cristal eh? Y ahora que lo puedes abrazar....

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    1. Gracias por leer Carmen, si, tengo un maravilloso tarro de cristal. :)

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