domingo, 29 de abril de 2012

Música para leer ANGEL

http://www.youtube.com/watch?v=WxkcMX4jzqU&feature=related

ANGEL


La observé durante mucho tiempo. En su rostro se reflejaba una paz inmensa, en sus ojos esperanza y en su sonrisa la tranquilidad del que se sabe en tablas con la vida. Me contó su nuevo propósito, su proyecto. Al escucharla, sentí que me hacia pequeña, diminuta a su lado. Era una gran apuesta, y las dos sabíamos que lo conseguiría.

Note que en mi corazón algo cambiaba, y una sonrisa quedo flotando en mis labios. Pero al volver la mirada al resto, observe muchas expresiones distintas. Y escuché las primeras criticas.
No era capaz de entenderlo, no era posible. Aquella persona nos daba una lección en vivo, de lo que es la generosidad, el amor, la entrega, la humanidad. Y sin embargo la masa, obcecada, siempre busca un interés escondido, un desequilibrio, algo que haga imposible que alguien sea diferente.
Pues odia a las personas distintas, a los que toman decisiones arriesgadas, a los que con sus acciones, les remueven el alma, creándoles algún tipo de remordimiento por haber dejado su mente dormida a merced del dominio publico.
La vi, doblarse sobre si misma, como un animal herido. Y un par de alas blancas, salieron de su espalda, inmensamente bellas e inmaculadas.
Continuó su camino, y derramando un sinfín de lagrimas sufrió su decisión, sabía que no era fácil, nunca creyó lo contrario, pero él merecía el amor que la vida le había negado y ella estaba allí para dárselo.
Sonreí para mis adentros, '' he conocido a un Ángel, y de alguna manera me ha cambiado la vida, porque ahora sé que el ser humano es capaz de grandes atrocidades, pero también es capaz de hacer grandes obras por amor''.

¡¡¡Gracias!!!


Laura Gil Moreno de Mora Feijoo

sábado, 28 de abril de 2012

Musica para leer SUICIDIO EN EL FARO

http://www.youtube.com/watch?v=C6DXYJ0NiMI

SUICIDIO EN EL FARO



Recogió el pedazo que se le había descolgado del corazón. Sintió un dolor lacerante, profundo. Pero tenia los ojos secos, y las lagrimas hacia tiempo que no fluían. Vio como se alejaba, otra pieza que no encajaba en aquel rompecabezas. Se sentó maltrecho, con el amasijo de sangre y carne sobre su mano. Con hilo de plata y recuerdos, y con una delicada y fina aguja de emoción, cosió el colgajo a su órgano vital. Quedó un remiendo feo, hinchado y enrojecido. Pero habían ya varios sietes en su corazón, y cada uno lucia a su manera, dolorosamente especial.

Miró hacia el mar, y contemplo el horizonte, donde el sol se reflejaba enrojecido, cansado de aguantar la hipocresía humana, dispuesto a descansar durante la noche, dejandole el relevo a la luna y las estrellas. Respiro profundamente, el aire húmedo olía a mar y a sal.

Estaba cansado, cansado de sangrar, cansado de intentar buscar una pieza especial, cansado de buscarse a si mismo, de no encontrarse. Miró el faro, aquella luz que advertía, que guiaba, siempre encendida, siempre allí, auxiliadora. Que no hubiese dado por tener uno en el alma. Se dirigió a aquella gran construcción y subió los escalones despacio, sintiendo punzadas de dolor en cada latido de su corazón.
Al llegar arriba, salió afuera, y de nuevo volvió a respirar hondo, esta vez la brisa azotó su rostro y le arranco dos lagrimas a la fuerza. Se asomó al vacío, las rocas abajo, parecían gravilla suelta.

Que era la vida, si no una farsa, una hilarante muestra de vacío, un juego de poderes, una carrera de hipócritas. Se subió a la barandilla, notando el frío metal en sus pies descalzos. Con la punta de los dedos se meció, como aquel que acuna consolador a un niño que llora en la noche, tras una pesadilla.

Era cierto, real, no merecía la pena. Y con desgana, dejo caer hacia delante el peso de su cuerpo. Cerró los ojos con fuerza, mientras notaba como descendía rápido. Entonces, temió el dolor del impacto, temió haberse equivocado. Pero ya había tomado su decisión. Su gran y final decisión.

Al chocar contra las rocas, abrió los ojos súbitamente, y se incorporó en la cama. Con aire taciturno subió la persiana, lo justo para poder ver en la oscuridad de la habitación. Tiró a la basura el periódico que le habían dejado en el buzón, y desprogramó la televisión. Ya no le importaba, todo le daba lo mismo, el ciudadano de su interior aquella noche, había muerto contra las rocas de la playa, y nunca mas volvería a vivir.

Laura Gil Moreno de Mora Feijoo  

viernes, 27 de abril de 2012

Musica para leer FALSILLA

http://www.youtube.com/watch?v=MI_-GnV65Sg&feature=related

FALSILLA


Notó que algo le impedía respirar. Un frió intenso le recorrió la espalda. La vida continuaba para el mundo, pero ella sentía que no podía dar un paso hacia delante sin asfixiarse, sin morir en el intento de vivir.

Esquemas, croquis, resúmenes, todo aquello le falló en un momento, y se quedó quieta frente al vacío, un vacío extraño, como si alguien hubiera olvidado pintar parte de un cuadro o se hubiese dejado un par de hojas en blanco en un libro. Trato de pensar una buena reacción, pero nada, solo eso, NADA.

Encogida de hombros, se acurruco junto al borde de 'Algo' que quedaba frente al abismo, y se aferró a ello con desesperación. Dejo pasar unas lineas de su vida, allí inmóvil, temerosa de que el renglón se le torciese sin la falsilla.

Los que debían caminar cerca, lo hacían lejos, y aquello le provocaba una sensación de vértigo y soledad acuciante, que solo se calmaba cuando salia la luna y cerraba los ojos. Soñaba con que siempre había algo sobre lo que caminar, siempre una falsilla sobre la que escribir, que nunca había un espacio de 'Nada' en el que perderse y jamas faltaba la compañía necesitada.

Un día, el sol salió brillante, diferente, hermoso, deslumbrante, y fue entonces cuando se dio cuenta de que las falsillas eran demasiado rígidas y siempre igual para todos los relatos. Que debía escribir su vida sin necesidad de planillas y que aunque fuese diferente y extraña, era la suya, especial por eso mismo, y que valía la pena continuar.

Soltó el 'Algo' al que se sujetaba desde hacia varias paginas, y saltó al vacío del nuevo folio en blanco. Fue un salto brutal, la altura era incalculable pues no había fondo escrito por nadie, pero para su sorpresa cayó en un mullido dialogo. No estaba sola, quizás no eran los Cercanos, pero habían personas que querían formar parte de ese relato, ella sintió una sensación cálida y la tinta fluyó de nuevo por sus venas.

Se deslizó por su vida confiada otra vez, sin pretender tener una como la de los demás, solo dejando que la tinta marcase el camino de la historia, para que fuese personal y diferente, como debía serlo para no resultar anodina.
Se había enfrentado a la Nada del folio en blanco, y ahora podía continuar con su vida sin temor a los renglones torcidos, porque en el fondo sabía que eran los interesantes, los que le daban pasión a la historia. Se durmió soñando con un tintero rojo, que fluía sobre el papel, marcando las letras que le dictaba el corazón.

lunes, 23 de abril de 2012

Musica para leer LOCO

http://www.youtube.com/watch?v=EiWo7rCQabI&list=LLjx3qaNBAJ3e1nhwxHL7fXQ&feature=mh_lolz

LOCO



El sendero estaba bien delimitado y era fácil de recorrer. Atravesaba un frondoso bosque. Muchos decían que salirse del camino era condenarse a muerte. Caminaba lentamente, con la mirada perdida entre los arboles, pensando en que secretos guardarían aquellos gruesos troncos, que maravillas habría mas allá. Le llamaban Loco. Siempre soñaba con un sendero diferente, personal, solo para él, que aunque no fuera tan cómodo, le procurara aventuras e intriga.

Aquella noche, mientras se sentaba a descansar en el borde del camino, vio entre los arboles una forma. Estaba demasiado oscuro para distinguir que o quien era, pero tras unos momentos de duda, Loco dejo la senda, y salió corriendo bosque a través, buscando aquella sombra.

Después de un par de horas corriendo sin rumbo en la oscuridad, se detuvo. No había rastro de lo que había visto momentos atrás. Se recostó sobre una raíz, extenuado.

Sin poder remediarlo, cayó en un profundo sueño, despertando al amanecer, sobresaltado, con la molesta sensación de ser observado. Recorrió con la mirada el bosque, pero no vio a nadie. Una percepción de inmensidad le atenazo la garganta, había dejado el camino y ahora se abría ante el un paraje colosal en el que era fácil perderse. Un crujido de madera, le hizo alzar la vista, y allí en una rama gruesa, una chica con aspecto salvaje lo miraba sorprendida.

Con pocas esperanzas de poder comunicarse, se presentó, seguro de que ella utilizaría algún dialecto extraño. Pero pudo iniciar una conversación sin problemas, pues su gramática era incluso mejor que la de él mismo.

En poco tiempo, le enseñó a vivir en el bosque, a valorar los colores, los olores y a apreciar la vida como algo mas que un camino con principio y fin que hay que recorrer, como una experiencia maravillosa llena de situaciones especiales.

Y aunque a pesar de que una inmensa mayoría teme variar su ruta, hay muchos que habitan en el bosque, pues dejaron el sendero hace tiempo, y disfrutan de la libertad, viviendo una vida menos cómoda pero mucho mas intensa.

domingo, 22 de abril de 2012

Música para leer LUNA ROJA

http://www.youtube.com/watch?v=E7AyHMnEy9E

LUNA ROJA



Era una noche curiosa. Miró la Luna, brillaba sola y abandonada, las estrellas no habían salido aquella vez. Sobre la cima del monte, se dispuso a conversar con ella. Se sentó y levantando la cabeza comenzó a aullar. Le costó un buen rato llamar la atención del satélite. Cuando por fin lo miró tierna, un escalofrió le recorrió el lomo, erizandole el pelaje. La amaba, desde el primer día que la vio, tan bella, tan radiante, inmaculada.

Continuo aullando, halagandola, declarándose, expresándole todo su amor. Pero la notó diferente, distante, melancólica. Los ojos de la Luna se revolvían por la Tierra desconsolados.
Ante las preguntas de Lobo, Luna se explicó. Hacia un tiempo que andaba oyendo rumores sobre el hombre y su destrucción. Las estrellas eran muy chismosas, y le habían explicado el estado en el que se encontraba el planeta a causa de aquel `monstruo`. Ese depravado ser, mataba incluso a los de su propia especie, consintiendo que grandes cantidades de congéneres muriesen de sed o inanición.

Lobo conocía bien al Hombre, y sabia que debía guardarse de él. Escuchó entristecido el relato de Luna. Ella continuo explicándole que debido al fulgor de las estrellas, jamás había podido ver todo aquello, pero esa noche había salido sola, para comprobarlo por si misma. Era todo cierto. En la tierra habitaba un monstruo.

Lagrimas de plata cayeron del cielo sobre Lobo, Luna no podía dejar de llorar. Él, acompaño sus llantos con tristes aullidos, mientras las lagrimas blancas le teñían el pelaje de plata. Cuando por fin Luna se hubo tranquilizado, volvió sus ojos a África y Lobo impresionado, observó como se teñía de rojo, como si toda la sangre derramada por el Hombre se reflejase en su nacarada superficie.

Desde entonces Luna, en las noches de tristeza aparece roja, y Lobo con su lomo plateado, le aúlla cariñoso, intentando arroparla y consolarla.