lunes, 24 de febrero de 2014

SOLO YO

Sentada sobre la colcha de la cama, me asomo al abismo de mi alma, y observo. Demasiado miedo, muchos cuentos, fabulas, disfraces de sentimientos, de vivencias pasadas. En un momento sordo decido hacerle un hueco a mi verdad y escribir lo que siento, sin mascaras, sin metáforas, solamente yo...
Sentada sobre la colcha de la cama, de mi cama, de nuestra cama, observo la luz de la mañana. De una mañana nublada y con calma respiro ensoñatada la belleza de las nubes que sigilosas, cubren el cielo con sus grises y enredados cuerpos, creando un ambiente de claros oscuros, con algún rayo de luz de sol incorporada.
Atraves de los cristales de la inmensa ventana, el mar a lo lejos me devuelve una sonrisa curvada, quizás esta tarde las olas se muevan al compás de algún tango movido, o quizás solo de un vals tranquilo, pero mientras lo deciden disfrutan del contacto suave de una bruma disipada.
Aquí sentada, rodeada de felinos dormidos, respiro la calma de una mañana nublada, y me pregunto porqué, porqué en ocasiones la vida nos la marca algo tan pobre como el miedo. Sentimiento que no nos deja pensar, que nos hace perder momentos especiales, que nos muerde el alma y nos arranca un pedazo importante de nuestro ser. Tantas y tantas personas en el mundo y tantas formas de temer, de quedarnos reducidos a un punto diminuto de lo que podríamos ser, de empequeñecernos por miedos, miedos reales, miedos absurdos, pero miedos al fin y al cabo que si lograsemos vencer podríamos vivir mas libres, mas intensamente, mas reales.
Me descubro perdida en el pelaje suave de mis gatos, en un sutil y acolchado ronroneo, que mece mis ideas y mis sentimientos ligeramente, no vale la pena, no sabemos si durará dos días, si uno, si medio, lo que si que sabemos es que habrá valido la pena vivir si fue intenso, si pudimos ser lo que habíamos pensado como entidad, si fuimos bondadosos con nuestro propio sentir, sin fustigarnos tras cada error, ni acobardarnos ante las irregularidades.
Miro el reloj, queda menos para que vuelva del trabajo. Y sera increíble poder estar juntos, de la mano, sintiéndonos la piel, el calor del otro, sentados en la colcha de nuestra cama disfrutando juntos del mar, de la luz de un día nublado, hablando de nuestros miedos sin dejar que ellos hablen de nosotros.


Laura Gil Moreno de Mora Feijoo

3 comentarios:

  1. Vaya, me das envidia!!!, hace mucho que ni escribo, ni me meto en el blog. Como siempre muy bien escrito y con una banda sonora impresionante. ;)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias Paco!!! Pues escribe!!! Que tengo ganas de leer algo tuyo!!!!!

      Eliminar
    2. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

      Eliminar