A pesar de todo. A
pesar de los malos momentos, se animó a seguir viviendo. Llenó una
copa de cava malo y brindo con el miedo a equivocarse, con una media
sonrisa en la boca y un brillo especial en la mirada. Cogió su chupa
de cuero, sus gafas de sol sin cristales, y descalzo y sin camisa,
salió de casa para nunca regresar. Le cubría el rostro un ligero
acné juvenil y el primer vello facial.
Tenía pensando
encontrar una estrella. Una de esas buenas, que caen del cielo por
las noches. Quería casarse con ella, e irse lejos para siempre.
Mientras la buscaba fue llenando su bolsa de dientes de león. Una
estrella requiere un ramo de las flores mas especiales que existan,
pero no hay nada mejor que los dientes de león, porque al soplar con
fuerza van donde quiera que los lleve el viento, libres. Recogió un
par de hojas rojas, otoñales, para demostrar que las ideas vienen y
van, florecen y después perecen, como las hojas caducas. También
fue a buscar un par de piedras con forma y peso adecuados, porque en
la vida existen un par o tres de principios que se mantienen
estables, firmes como rocas. ¿Que sería de la vida sin ellos? Nos
caracterizan y nos dan nombre y personalidad.
Cuando quiso darse
cuenta solo le faltaba encontrar una alianza adecuada para entregarle
a la estrella. Y dubitativo se sentó en la hierba, mirando al cielo,
observando el infinito que rodea la tierra. Cuando estaba sumido en
sus cavilaciones, impresionado al contemplar el todo que se abría
ante sus ojos, cayendo en la cuenta de lo diminuto que es el hombre y
lo engrandecido que se tiene a si mismo, una lombriz se enrollo en su
dedo.
Emocionado decidió
que no había nada mejor que lo mas insignificante y humilde de la
tierra para entregarle como alianza a la Estrella, porque son las
cosas pequeñas las que nos llenan la vida de felicidad y alegría.
Se le habían
cubierto las sienes de canas y el rostro de arrugas. El viaje estaba
tocando a su fin, aquella noche llovieron sobre la tierra estrellas
fugaces.
Nadie lo volvió a
ver, pero si encontraron a los pocos días, una bolsa llena de
dientes de león, unas hojas rojas y un par de piedras.
Laura Gil Moreno de Mora Feijoo
Me encantaaaaaaaaaaaaaaaaa!!! Todo en si es digno de elógio, para mi este es ahora uno de los mejores que has escrito!! De mayor quiero ser como él ;)
ResponderEliminar^^ Gracias Paco!!! Ya te lo dije el otro dia, no eres tan diferente. ;)
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