jueves, 8 de marzo de 2012

SOLEDAD

No sabía como había llegado allí, pero me encontré mirando una gran puerta. Negra, tenebrosa, con un pomo plateado a su derecha. Varios individuos iban delante de mi, en una larga fila. Esperábamos turno para poder entrar. Temerosos, observábamos a los guardianes sin rostro, que nos impedían renunciar a nuestro objetivo.

La puerta se abrió de pronto y un chico joven salió con el semblante desencajado. Con una mueca de horror echó a correr en dirección a una gran masa de gente que con estruendo, comentaban, gritaban, reían... Cuando el aterrorizado joven llego junto a ellos, se relajo poco a poco, hasta que comenzó a charlar animadamente, olvidando el mal rato que hacia minutos acababa de vivir.

Observé incrédula la situación, y me pregunté inquieta, que debía ocurrir detrás de aquella misteriosa y oscura puerta. Ahora que había reparado en toda aquella gente, me resultaban casi ensordecedores y molestos. No podía apenas centrarme en mis propios pensamientos. Los miré varios minutos, preguntándome como podían mantener su integridad individual estando metidos en esa masa informe de gente y gritos, que los manipulaba y los llevaba a reír y exclamar casi al unisono. Mientras, otro de los que habían esperado delante mio, repetía el mismo comportamiento extraño que el anterior.

Uno a uno, los que me precedían, aterrados salieron por la puerta y corrieron presurosos a los brazos de la masa, a cobijarse.

Era mi turno. Temblorosa toqué el pomo, que ahora de cerca, me parecía mas grande, lo encontré extremadamente frió. El color plateado hacía un extraño contraste con el negro profundo de la puerta. Necesité ambas manos para poder abrirla, era gruesa y pesada, así que cuando vi que ya podía entrar dejé de estirar y me colé en el interior de la estancia, intrigada.

Al principio estaba todo demasiado oscuro para poder ver nada, pero mis ojos se acostumbraron rápido al ambiente, y pude observar que era una habitación amplia, en la que solo había un gran espejo y un sillón enfrente. Colgando de una pared, un reloj marcaba los segundos ralentizados. Hice algún calculo, y quizás un segundo de aquel cuco, era como un minuto en el exterior.

Note una ligera sensación de estrés, como si el tiempo no pasase, y fuera presa del momento. Decidí sentarme en el sillón, escuchando los lentos movimientos de la aguja segundera del reloj. Mis pasos sonaron en el eco, un sentimiento de soledad me embargó completamente, y pensé en salir corriendo.
Pero estaba dispuesta a alejarme de la masa infame que tanto me había molestado fuera.

Respiré de nuevo, y miré al frente, allí estaba, reflejada en el espejo. Me observé detenidamente. No había nada mas a mi alrededor, y lo único que podía hacer, era estudiarme. Me fijé en que la imagen que el espejo mostraba, me desnudaba, hacia que me viese como realmente era. Parte de mi rostro lucía luminoso, tranquilo, bello, las mejillas rosadas y los labios carnosos. La otra mitad reflejaba crueldad, amargura, una gran ojera bajo el ojo le daba un aspecto siniestro a mi mirada, una cicatriz me cruzaba la mejilla, y un hematoma cubría mi sien. Aterrorizada, mire atónita mi rostro completo en el espejo, y me vi yo, profundamente yo, con mis virtudes y mis defectos. tanto por dentro como por fuera, realmente, de un modo aterrador, pues aunque pude observar belleza, también descubrí mis tinieblas, mi mas absoluta oscuridad.

Sentí ganas de volver a dejarlo todo y huir, pero me recordé a mi misma, que es ridículo temerse, porque uno es como elige ser. Lentamente me obligué a mirarme de nuevo.
No sé cuanto tiempo estuve frente al espejo, solo se que acabé conociendo de una manera intensa, mis defectos y mis virtudes.

El reloj, comenzó a latir mas deprisa, el tiempo se normalizó... No recuerdo cuando me dormí. Desperté en mi apartamento, sola, como de costumbre. Escuché el silencio de mi casa, ya no me resultaba opresor, no sentí la necesidad de salir a la calle en busca de ruido. Me acerqué al espejo del salón, me sonreí. Puse música clásica, y bailé un vals con mi soledad.

6 comentarios:

  1. Fantastico!!!! Me encanta el ambiente Onirico Kafkiano que has creado, las metaforas, los guardianes que te impiden abandonar el camino a la soledad, la masa informe de humanos para cobijarse, el juego con el tiempo, la dicotomía del rostro reflejando al individuo que se conoce en soledad, lo mejor lo esperanzador de la visión, lo peor que es una vez lo lees es imposible escapar a su influjo... yo no se si sería capaz de verme en el espejo y soportarlo... Gracias por otro maravilloso relato, y perdon por si vampirizo algo de su esencia en los míos.

    ResponderEliminar
  2. Jajajajaja muchisimas gracias Paco!!!!!!! ^^

    ResponderEliminar
  3. o-o
    No coments...
    Imposible tras un mensaje tan bestialmente intenso...
    ...
    o__O

    ResponderEliminar
  4. Gracias Teresita :) GRACIAS!!!!!!!!!!!!!!!!

    ResponderEliminar
  5. Eres tan creativa como prolífica..., gracias por regalarnos otro maravilloso relato !!!

    ResponderEliminar
  6. De nada Fran, gracias por leerme!!!!!!!!!!!

    ResponderEliminar