martes, 3 de julio de 2012

ESTÚPIDA



Acarició suavemente los listones de madera del banco. Volvía de nuevo al punto de partida, sentada en aquel parque donde esperan los ilusos, los que creen que las cosas un día cambiaran. Sacó un diario negro de su ajada gabardina, y arrancó un par de hojas. Las había escrito con ilusión, con esperanza. Pero no recordaba que el punto final siempre acababa allí, bajo el roble, en un triste otoño caduco, dejando que miles de papeles rotos flotaran en el viento, a la deriva. Dejo extraviada al frente la mirada, ahora mil recuerdos amargos le inundaban el paladar de hiel. Había llorado demasiado por aquellas ahora perdidas esperanzas, que volverían para recordarle cuan estúpida podía llegar a ser, ilusa.

Se retorció los dedos, quizás quisiese sin saberlo castigarse, imponerse una pena por su simpleza, por su falta de coherencia, por prometerse una y otra vez salvar aquellos amargos escollos que la sepultaban. Suspiró, de nada valía lamentarse, y aunque hace unos años hubiese llorado amargamente por el dolor que supone la desabrida realidad, solo suspiró y pensó para si misma:
  • 'La próxima vez, seguro que duele menos'
  • 'Seguro......'- se repitió, apaciguando su congoja.
Guardó su estropeado y negro diario. Volvería a escribir palabras de ilusión en él, pero de nuevo las arrancaría, y se sentaría en el banco de los estúpidos a recordar que no vale la pena esperar.
Con un pinchazo de dolor en su destartalado librillo oscuro, se levantó del banco, y con una mano en el pecho y la otra en un bolsillo, echó a caminar parque arriba.


Laura Gil Moreno de Mora Feijoo

2 comentarios:

  1. Como siempre muy intimista y tremendamente poético!! Y pese a ser triste tiene un hermoso toque de esperanza escrito en esas páginas del estropeado y negro diário!! Como mencione hace algunos escritos, no dejes nunca de escribir, la realidad no lo soportaría ;)

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    1. Gracias Paco, :) Gracias de verdad, me animan enormemente tus comentarios ^^

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