jueves, 11 de octubre de 2012

Luz y Oscuridad



Y comenzó a bailar. Aquel amanecer merecía una danza delicada, suave y lenta, que pintase de colores la realidad latente de los durmientes y que despertase la vida ensoñatada y perezosa de quien se sabe moribundo.
Estaba radiante, su felicidad iluminaba cada pensamiento, cada lagrima escondida, toda la melancolía almacenada durante los años de vida de aquel anciano, que solitario, observaba como imponente, la Luz bañaba generosa los campos de trigo y los bosques de robles que silenciosos lo rodeaban.
Cada color hizo gala de su belleza extraordinaria, porque ella estaba allí, dejadolos existir, permitiendolos danzar a su son, aclarándolos con su sonrisa, meciéndolos en su abrazo protector.

Pero nada se puede hacer cuando entra en el paso la otra, la dama de negro que jamas perdona, solitaria, triste señora de la noche, siempre acompañada de astros blancos, que reflejan sus suspiros y anhelos. Se presentó fatidica a la reunión y poco a poco, se incorporó al baile eclipsando al resto de danzarines, porque absorbía los colores, las risas y las canciones, y al ritmo del trágico silencio continuó con sus lentos movimientos , sumiendo al mundo en el sopor de la Oscuridad.

Día tras día bailan el mismo baile, disputándose el reinado de los colores, pero ninguna comprende que no son mas que el reflejo de un mismo ser en un espejo y que será un vals ahora y siempre, para toda la eternidad

Laura Gil Moreno de Mora Feijoo

2 comentarios:

  1. La imagen evocada es muy bonita, y me gusta las dos contraposiciones descritas entre la luz y la oscuridad, vida y muerte y su eterno danzar en la existencia ;)

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