Se sentó pensativo
sobre la cama. Hacía un tiempo que la vida le sonreía, la mueca de
payaso triste lucía ahora animada y feliz. Y quizás fuese aquello
lo que originaba cuentos de hadas. Príncipe en una historia de
princesas, protagonista de imaginaciones desbocadas, figura perenne
en boca ajena.
Se hallaba con el
papel principal de una historia inventada con el fin de satisfacer el
aburrimiento hambriento y lujurioso que hastiado de una vida de sin
razones, inventaba farsas para sobrevivir.
Se recostó sobre el
edredón, compadeciendo a todos aquellos pobres fantasiosos. Cuan
míseras debían de ser sus vidas para perder sus segundos de
existencia mintiendo e inventando falacias sobre otros.
Y sobre todas estas
infortunadas carencias de valor vital se añadía la cobardía, pues
eran historias ocultas, cuentos encubiertos, mentiras susurradas de
aquel que se sabe embustero y teme ser desenmascarado. Una lagrima
por la sordidez humana.
Volvió su rostro al
espejo, vio brillar aquella luz en sus ojos, esa estrella seguía
luciendo en su alma. El sol le sonreía. Y se olvidó de los cuentos,
se olvidó de las farsas, relegó en el olvido a todos aquellos que,
dañinos, habían pretendido herirle contando cuentos extraños, pues
aquella noche la luna le había besado.
Laura
Gil Moreno de Mora Feijoo
Ufff, que duro!!! Hay que tener cuidado siempre con el fuego del Kyubi, o nos podria quemar ;)
ResponderEliminar:) Pakius!!! ajjajajaajajajaajjaj
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