Aquella nube parecía
un símbolo de infinito. No tenia porque acabar. Pero como todo,
poseía fecha de caducidad. Y terminó. Terminaron las cabañas en
los arboles, terminaron las aventuras en el jardín, terminaron las
casas de muñecas y terminaron los cuentos con final feliz.
Crecieron, y sus
opiniones se distanciaron, sus ideas marcharon a la guerra de la
vida, y lucharon enfrentadas. Podrían haber viajado a la segunda
estrella a la derecha, pero se quedaron allí, para ver perecer sus
ideales, para matar sus ilusiones y para llorar cada uno por el otro.
Nada tenían que ver
ya entre ellos. Habían cruzado océanos en buques de guerra,
recorrido selvas enteras como leones, y los cielos los habían
surcado mil y una vez en globo. Pero que más daba ya. Eran jueces y
debían considerar que era lo bueno o malo, quien actuaba con mas o
menos razón, quien esgrimía la verdad absoluta.
Hábilmente se
olvidaron de la infancia, solo quedó el presente y el próximo
futuro, gris, oscuro, tiñendo sus corazones.
En alguna ocasión,
cuando cruzaban la mirada, una chispa de luz, saltaba emocionada,
pensando que podrían volver los viejos tiempos. Pero se apagaba
rápido, moribunda. La realidad se imponía presurosa, no fuera a ser
que algún soñador lograse dejarla en ridículo.
Laura Gil Moreno de
Mora Feijoó
Como siempre muy poetica, nos arrastras magistralmente al momento en que cualquiera se embeleso con las nubes y soñó junto a alguien cercano, ilustras bien el camino de la vida, los cruces y separaciones de vidas, y como tantas veces un bello final... si la realidad odia que la dejen en ridiculo... Ains!!! Quien pudier vover a tumbarse e imaginar junto a otros formas en las nubes libremente... :)
ResponderEliminarGracias Paco!!! habia alguna errata de genero, que ya he corregido, jejejejee ^^ Gracias como siempre por leerme y criticar :) (me alegra que te haya gustado)
EliminarMe encanta Ariel...
ResponderEliminarGracias Flounder ;) jajajajaja
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