Se sentía
observada, las noches interminables, la hacían desesperar, allí
expuesta en el firmamento. Miles de miradas humanas, se posaban en
ella. Le contaban sus problemas, sus tristezas, sus desengaños. Con
paciencia, atendía el corazón del hombre, compadeciéndose de
cuanto sufrimiento albergaba en su alma.
Se acostumbró a
escuchar, pero noche tras noche, el peso de la agonía de los
motales, la hacia descender, pues la pena pesa demasiado para una
estrella.
Aquel crepúsculo,
como tantos atrás, empezó a brillar, orgullosa, esperando a que
miles de corazones se volviesen a ella, confesándole sus desdichas.
Al sentirse útil, comenzó a relucir con una intensidad descomunal,
y aquella noche, millones de personas, la miraron embelesados,
desahogándose, llorando sus tragedias.
Toda aquella
tristeza, aquel peso, la hizo caer. Ahora entendía porque habían
estrellas que se desprendían del cielo, las Fugaces. Mientras se
desplomaba, dejo una estela de lagrimas. No quería morir, pero
aquella amarga carga la apagó para siempre, dejándola en el
recuerdo de aquellos que pidieron un deseo a una estrella al pasar.
Corto pero intenso!!! Un cuento precioso para explicar el origen de las estrellas fugaces e ilustrar el peso de cargar con las penas ajenas!!!!
ResponderEliminarPrecioso!!! :D
^^ Gracias Paco, mil gracias por ese tiempo que me dedicas, leyendo mis cuentos. GRACIAS POR TUS COMENTARIOS Y CRITICAS!!!
ResponderEliminar:)
ResponderEliminarMe parece un micro relato maravilloso.
Me encanta el uso que haces de los adjetivos y como personificas a la estrella...
=D Es precioso.
Gracias guapa!!! ^^ jeejejeejejeje :) Gracias por leerme!!!!
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