lunes, 28 de mayo de 2012

CÁSCARAS EN LOS BOLSILLOS





Buscó en sus bolsillos, ansiaba encontrar algo mas. Pero estuvo un buen rato registrando sus profundos pantalones. No había otra cosa, sino cascaras de acontecimientos vividos, de egoísmos acontecidos, de premios, de títulos universitarios, de trabajo, de fiestas de vecinos, coches, casas... Abatido se sentó en aquella blanca y fría cama de hospital. Observó como angustiada su esposa, en un gesto de sufrimiento, con ambas manos se tapaba el rostro, mientras surcos de descaradas lagrimas, aparecían entre sus dedos. Un par de enfermeras y un medico, intentaban resucitar el cuerpo sin vida de un anciano, que solo llevaba cascaras en los bolsillos.

Sin el menor atisbo de tristeza por su propia muerte, espero expectante, hasta que los sanitarios dejaron de reanimarlo. Cabizbajos, le susurraron a la mujer, que se dejó caer en el sofá, y se abandono en un llanto desconsolado.

Pesaroso la contemplo, la vio llorar durante horas, intentando comprender como podía amarlo. Como era posible que ella, una persona generosa y dulce, hubiese pasado la vida junto a el, un malhumorado minero, que se dedicaba a rezongar por cualquier tontería.

Ella, con sus ultimas fuerzas se acerco al cuerpo sin vida que reposaba en la cama. Con manos temblorosas aferro una de las manos de el, y sin dejar de sollozar le explicó:

  • Cuando te conocí, no existía la luz para mi. El pesimismo me sofocaba, y todo me podía en la vida. Pero apareciste con un brillo en la mirada que me cambió, porque iluminabas mi camino y me hacías ser fuerte para los dos. Ahora que no estas, no se que voy ha hacer sin ti.

Y con el rostro empapado por las lagrimas, le dio un ultimo beso. Hundido por la melancolía y el peso de la tristeza, volvió a buscar en sus pantalones, y entonces sintió algo suave al tacto. Al mirarlo, vio aquel ultimo beso. Esa caricia que resumía su amor, su vida juntos.
Y entonces sintió que ya podía marcharse, aquello lo valía todo.
  • Solo cascaras.... hubiese sido triste- pensó - Te quiero amor, gracias.
    Y con ese ultimo pensamiento, se marchó, aferrando entre sus dedos, un beso.

6 comentarios: