martes, 1 de mayo de 2012

AMOR




Se adentró en la noche, en una mano, continuaba empuñando aquel cuchillo. Lo miró de nuevo, no recordaba de donde lo había cogido o quien se lo había proporcionado, pero hacia tiempo que lo aferraba con fuerza.

En la oscuridad resonaban los llantos y los gritos de socorro. Debía acudir en su ayuda. De entre las brumas, apareció un sendero pedregoso. Largo y tortuoso ascendía por una colina hasta un gran claro. Inició el camino, sin darse cuenta de que lo delimitaba un seto de zarzas a ambos lados. Cuando por fin llegó al final, los brazos y las piernas las tenia cubiertas de heridas que sangraban profusamente. Pero ansiaba demasiado ayudarla y no podía detenerse.

Escuchaba los sollozos mas cerca, y comenzó una búsqueda desenfrenada por todos los rincones en los que creía poder encontrarla, hasta que por fin la vio. Bella, dulce y delicada, acurrucada detrás de un árbol. Sus ropajes estaban hechos jirones, y múltiples hematomas cubrían su cuerpo.

Al verlo, su mueca resignada se transformó en una mascara de horror, y sus gritos se intensificaron aun más. Él intento calmarla, pero al acercarse, ella se cubrió, esperando una agresión.
Desesperado la abrazó para calmar ese dolor, que al final lo estaba hiriendo a el también, ella no dejó de llorar y revolverse, pedía ayuda con mas fuerza que antes, quería huir.
Aquella delicada voz, le taladraba el alma, le destrozaba el corazón y torturaba su mente, sin darse cuenta mientras la abrazaba fue hundiendo sus uñas en la suave piel de aquella flor, y clavo lentamente el cuchillo en su espalda, hasta que solo se oyeron unos sonidos apagados y por fin el silencio.

Tardó unos minutos en separarse de el cuerpo sin vida que sostenía entre los brazos. Al mirar el rostro pálido de aquella bella mujer, se sintió vacío, extraño, como si hubiese perdido parte de si mismo, como si le hubiesen arrancado las entrañas.

Deambulo por aquellos siniestros parajes durante meses,y comprobó con angustia que estaba solo y que ella, le había temido siempre, que huía desde un principio de él, como si conociese el triste final que la aguardaba.

****************

Paseaba por las calles de Madrid, era un hombre afortunado, tenia dinero, un buen trabajo, coche, casas, todo aquello que se pueda desear. Pero le faltaba amor. Pensativo observo el Retiro y adentrándose en el, comenzó a dudar si en aquella extraña ocasión, en aquel claro, Desesperación había asesinado a Amor, acabando con su capacidad de querer para siempre.


Laura Gil Moreno de Mora Feijoo

4 comentarios:

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  2. Genial!!! Me encanta como has usado el ambiente y la situción, como con un desesperado intento de salvar y calmar, uno puede matar al amor(u al objeto amado o a salvar), tristemente enmarcado en una buena intención...perdiendolo para siempre...
    Envidia, si!!! eso es lo que siento, no mata pero escuece ;) jejejeje

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  3. ^^ Me alegra que te guste Paco!!! Eres un lector critico!!! me doy por satisecha si te gusta!!! :) jajajajjajajaja

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