La observé durante
mucho tiempo. En su rostro se reflejaba una paz inmensa, en sus ojos
esperanza y en su sonrisa la tranquilidad del que se sabe en tablas
con la vida. Me contó su nuevo propósito, su proyecto. Al
escucharla, sentí que me hacia pequeña, diminuta a su lado. Era una
gran apuesta, y las dos sabíamos que lo conseguiría.
Note que en mi
corazón algo cambiaba, y una sonrisa quedo flotando en mis labios.
Pero al volver la mirada al resto, observe muchas expresiones
distintas. Y escuché las primeras criticas.
No era capaz de
entenderlo, no era posible. Aquella persona nos daba una lección en
vivo, de lo que es la generosidad, el amor, la entrega, la humanidad.
Y sin embargo la masa, obcecada, siempre busca un interés escondido,
un desequilibrio, algo que haga imposible que alguien sea diferente.
Pues odia a las
personas distintas, a los que toman decisiones arriesgadas, a los que
con sus acciones, les remueven el alma, creándoles algún tipo de
remordimiento por haber dejado su mente dormida a merced del dominio
publico.
La vi, doblarse
sobre si misma, como un animal herido. Y un par de alas blancas,
salieron de su espalda, inmensamente bellas e inmaculadas.
Continuó su camino,
y derramando un sinfín de lagrimas sufrió su decisión, sabía que
no era fácil, nunca creyó lo contrario, pero él merecía el amor
que la vida le había negado y ella estaba allí para dárselo.
Sonreí para mis
adentros, '' he conocido a un Ángel, y de alguna manera me ha
cambiado la vida, porque ahora sé que el ser humano es capaz de
grandes atrocidades, pero también es capaz de hacer grandes obras
por amor''.
¡¡¡Gracias!!!
Laura
Gil Moreno de Mora Feijoo
=)
ResponderEliminarEs genial...
Ojalá la gente se pudiera dar cuenta...
En fin...
Tan genial como siempre ;)
Estás muy creativa e inspirada!!! :)
ResponderEliminarGracias!!!! Gracias por leerme!!!!!!!!!!!
ResponderEliminarEstas muy Prolífica!!!! Sigue así, a mi me encanta deleitarme con escritos tan profundos y buenos ;)
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