Notó que algo le
impedía respirar. Un frió intenso le recorrió la espalda. La vida
continuaba para el mundo, pero ella sentía que no podía dar un paso
hacia delante sin asfixiarse, sin morir en el intento de vivir.
Esquemas, croquis,
resúmenes, todo aquello le falló en un momento, y se quedó quieta
frente al vacío, un vacío extraño, como si alguien hubiera
olvidado pintar parte de un cuadro o se hubiese dejado un par de
hojas en blanco en un libro. Trato de pensar una buena reacción,
pero nada, solo eso, NADA.
Encogida de hombros,
se acurruco junto al borde de 'Algo' que quedaba frente al abismo, y
se aferró a ello con desesperación. Dejo pasar unas lineas de su
vida, allí inmóvil, temerosa de que el renglón se le torciese sin
la falsilla.
Los que debían
caminar cerca, lo hacían lejos, y aquello le provocaba una sensación
de vértigo y soledad acuciante, que solo se calmaba cuando salia la
luna y cerraba los ojos. Soñaba con que siempre había algo sobre
lo que caminar, siempre una falsilla sobre la que escribir, que nunca
había un espacio de 'Nada' en el que perderse y jamas faltaba la
compañía necesitada.
Un día, el sol
salió brillante, diferente, hermoso, deslumbrante, y fue entonces
cuando se dio cuenta de que las falsillas eran demasiado rígidas y
siempre igual para todos los relatos. Que debía escribir su vida sin
necesidad de planillas y que aunque fuese diferente y extraña, era
la suya, especial por eso mismo, y que valía la pena continuar.
Soltó el 'Algo' al
que se sujetaba desde hacia varias paginas, y saltó al vacío del
nuevo folio en blanco. Fue un salto brutal, la altura era
incalculable pues no había fondo escrito por nadie, pero para su
sorpresa cayó en un mullido dialogo. No estaba sola, quizás no eran
los Cercanos, pero habían personas que querían formar parte de ese
relato, ella sintió una sensación cálida y la tinta fluyó de
nuevo por sus venas.
Se deslizó por su
vida confiada otra vez, sin pretender tener una como la de los demás,
solo dejando que la tinta marcase el camino de la historia, para que
fuese personal y diferente, como debía serlo para no resultar
anodina.
Se había enfrentado
a la Nada del folio en blanco, y ahora podía continuar con su vida
sin temor a los renglones torcidos, porque en el fondo sabía que
eran los interesantes, los que le daban pasión a la historia. Se
durmió soñando con un tintero rojo, que fluía sobre el papel,
marcando las letras que le dictaba el corazón.
Tu relato más redondo, marcadamente onírico y poético. Creo que es el que más me ha gustado de todos hasta ahora. Impresionante!!!
ResponderEliminarMuchisimas gracias Fran :) Gracias por leer siempre mis relatos, y dedicarme ese tiempo!!
EliminarImpresionante!!!! No puedo decir nada mas!!!
ResponderEliminarPD: Me he enamorado del final irremisiblemente, lo siento, después de leerlo muchas veces no le encuentro ningun fallo en nada, es una de esas frases dignas de ser parafraseadas "Se durmió soñando con un tintero rojo, que fluía sobre el papel, marcando las letras que le dictaba el corazón."
EliminarGracias Paco ^^
Eliminar