Sonriendo, me encuentro viendo pasar el tiempo, y ahora por primera vez me duele, por primera vez amo cada segundo, cada minuto, cada hora. Oigo tu respiración, y suspiro tranquila, duermes. A tu lado contemplo los colores del atardecer filtrandose caprichosos por los estores de la ventana. Me siento tuya, para siempre, ¿y que mayor placer que serlo por toda la eternidad? Nunca pensé en este momento, no lo creí posible, y con el alma llena de ilusión digo alto y claro: me equivocaba. Siento tu calor, acaricio con ternura tu piel dormida, la beso. Quizás en un rato te oiga llorar, pero que suerte tengo, podré arrullarte y consolarte hasta que concilies de nuevo tu inocente sueño. Seguramente me duerma contigo. Aquí a tu lado, miro recelosa al tiempo, quizás le pido que pase lento, de puntillas, que no nos moleste, que me deje mirarte, aprenderme tus gestos, tus suspiros, tus movimientos. Te voy a dar un beso, duerme mi pequeña, duerme y sueña, te quiero.
Laura Gil Moreno de Mora Feijoó